diciembre 25, 2013

Feliz navidad

Tengo la extraña sensación de que he vivido dos años en uno. Hoy hacía un alto, en medio de toda esta celebración (y a raíz de ella) y recordaba situaciones que pasaron este año y el año pasado, como si estuvieran en el mismo peldaño de mi escalera.
Sí, soy diferente al resto de la sociedad; o quizás pertenezco a un grupo de nostálgicos anónimos que en estas fechas, lejos de buscar celebrar y divertirse, me hago una bolita y voy a lo más profundo de mi - a recorrer los caminos que aún guardan significados.
Creo que si alguien se dedica a leer este blog, se dará cuenta que me gusta esa sensación de sentirme distinta, pero el celebrar es algo que me complicó por muchos años. No me siento cómoda celebrando, ni siendo espontánea... y aunque a veces me visto con esos sombreros, no dejan de sentirse grandes y asustarme.
Querido lector, probablemente no entienda mucho de lo que estoy diciendo... Resulta que cerré los ojos hace un rato y recordé una sesión de mi diplomado, donde tomábamos un sombrero, algo de ropa y actuábamos como creíamos estaba acorde a la imagen que proyectábamos: En un momento me tocó un sombrero de fiesta y me costó entrar en el personaje, tanto que casi al terminar pude realmente sentir que fluía y jugaba con otros, pero esa sensación de incomodidad no se iba de mi.
Me propuse desde entonces intentar desbloquear esa parte de mi... y empecé a ir a bailar, primero en espacios alternativos y luego en fiestas adolescentosas, intenté compartir más con grupos, comencé a permitirme actuar de otras formas, tomar - dejar un poco el control y la formalidad y jugar a ser otras personas. Fue divertido, pero no dejó de sentirse extraño.
Pero quizás (me) miento... Es sólo que hoy no siento esa energía para celebrar como lo hacen otros. La navidad nunca ha sido una fecha especialmente importante para mí y a ratos se siente algo forzada, por los regalos y la casi obligación moral/social de tener que entregar algo. Me da la impresión que por eso me conecté con esa fracción de recuerdos, con ese sombrero.
En fin. Tengan felices fiestas ^^

agosto 29, 2013

No hay cicatriz, por brutal que parezca,
que no encierre belleza.
Una historia puntual se cuenta en ella,
algún dolor. Pero también su fin.
Las cicatrices, pues, son las costuras
de la memoria,
un remate imperfecto que nos sana
dañándonos. La forma
que el tiempo encuentra
de que nunca olvidemos las heridas.
Piedad Bonnett

agosto 20, 2013

Hiatus

Estimados lectores,

Después de un largo proceso de análisis y en honor al post número 200 de este blog, les informo que dejaré de publicar acá (al menos en el corto plazo). Creo que ya pasó el momento en el que necesitaba desahogarme a toda costa y sentir que desde el "anonimato" podía conectar con otras personas y sentirme comprendida. 

Las cosas han cambiado de este lado del puente. He madurado algunas verdades y me he propuesto hacerme cargo de mí de una vez. Si bien este blog me ha permitido ordenar mis pensamientos/sentimientos, creo que en este punto soy capaz de hacer el proceso internamente y ser más o menos coherente conmigo.

Aún así, sigo en la ambivalencia de los extremos de tristeza/alegría/rabia y necesito estabilizarme antes de decidir qué hacer con este espacio: por eso el hiatus.

Gracias a todos por la compañía virtual, por sus tiradas de oreja y muchas veces, tan sólo por leer.

julio 31, 2013

Cocoon

Cada vez se me hace más difícil contener mis impulsos: respiro hondo y trato de dar otro paso, pero a veces se me hace irresistible seguir esas ganas de acabar con todo y que deje de doler de una vez. Hoy tuve que calmarme con pastillas por primera vez y no he dejado de pensar en que mi voluntad se ha quebrado un poco con esta decisión. Como si se me hubieran agotado las razones para permanecer centrada y esa sensación de control no existiera más.

Quise correr... olvidarme del mundo y de mí misma, del asco que me da mirarme a veces y sentir que no hago más que contaminar, como un virus. Quise tomar un avión, el primero que saliera, cargando el poco dinero que tengo, sólo para huir de esa sensación de vacío y llenarlo con algo diferente.

En días así no quiero hablar con nadie. Me siento tan miserable que prefiero abrazar mis piernas y ser tan ínfima como me sea posible.

Sé que habrán días mejores, que esta sensación dejará de tener control sobre mí y volveré a pelear con mis garras de leona... pero ahora, justo ahora, lo único que necesito es que alguien me remeza y me cachetee un poco, o me acune y me haga olvidar esta sensación de no querer existir.

Luego está esa voz que me dice que exagero, que soy dramática y que debo dejar de ser tan inconsecuente. Y me siento tonta... y me siento mal... y alimento la tormenta. Y me aíslo y no dejo que nadie entre en esta especie de refugio que no consigue protegerme de mí misma.

Estoy segura que de mí depende que hayan días mejores, que nadie más que yo puede hacer desaparecer la tormenta... pero por hoy me quedaré aquí, lamentándome un poco más por no tener las herramientas necesarias para evitar este tipo de situaciones, detestando un poco más mis carencias y viendo el vaso completamente vacío.

Hoy encontré un álbum de fotos antiguo y esta canción como comentario de una de ellas. Tiene tanto sentido hoy como ayer: http://www.youtube.com/watch?v=EkfUvSU1wM4

julio 25, 2013

Jellyfish

No hay nada más terrible que sentirse preso de uno mismo, estoy completamente segura. El no poder decir, hacer o conceptualizar algo que está ocurriendo debe ser la forma más cercana a la metáfora de morir ahogado.

Recuerdo que hace un tiempo, en una clase de diplomado, me hablaron sobre las medusas (siempre me han gustado, no sé por qué, pero que salieran como tema en la universidad me pareció curioso). Hablábamos sobre los procesos adaptativos y cómo es que muchas personas más que integrar, forman una coraza en torno a ellos que poco a poco les impide la movilidad y, si bien los vuelve funcionales, les restringe la posibilidad de cambio. Entonces nos dice que las medusas son un ejemplo de esto... que ellas, expuestas a condiciones arbitrarias, modifican su constitución hasta hacerse más pequeñas y que en el extremo, generan una especie de 'piel endurecida' para no absorver el medio. Es útil, les permite sobrevivir por un tiempo determinado, pero es también una especie de trampa que las condena a morir a largo plazo, puesto que alimentarse depende de su movilidad.

Anoche me quedé leyendo sobre resiliencia. Creo que gran parte de esta sensación de "no-yo" que tengo todo el tiempo, tiene que ver con la dificultad que tengo de enfrentar el cambio: de ser medusa.

Puedo ejercer un rol, mostrar una imagen y ser funcional... pero en verdad es tiempo de tomar el siguiente paso e integrar. Darle una forma al cambio y sostenerlo en el tiempo.

(Sí, estoy pseudo-divagando xD. Lo que venía a decir es básicamente que las palabras no alcanzan a darle sentido a la tormenta).

julio 16, 2013

El mayor problema, es que no consigo gritar.

(Eso iba a Twitter, pero conserva la ironía en sí mismo).

julio 10, 2013

Ockham

“Cuando has eliminado lo imposible, lo que queda, aunque improbable, debe ser la verdad” - Principio de parsimonia.

Estoy aprendiendo

Estoy aprendiendo a aceptar a las personas,
aún cuando ellas me decepcionan,
cuando huyen del ideal que tengo para ellas,
cuando me hieren con palabras ásperas o acciones impensadas.

Es difícil aceptar las personas como ellas son,
sin que sean como deseamos que ellas sean.
Es difícil, muy difícil, pero estoy aprendiendo.

Estoy aprendiendo a amar.
Estoy aprendiendo a escuchar. Escuchar con los ojos y oídos.
A escuchar con el alma y con todos los sentidos.
Escuchar lo que dice el corazón, lo que dicen los hombros caídos, los ojos, las manos inquietas.
Escuchar el mensaje que se esconde por entre las palabras vanas, superficiales.
Descubrir la angustia disfrazada, la inseguridad enmascarada, la soledad encubierta.

Penetrar la sonrisa fingida, la alegría simulada, la vanagloria exagerada.
Descubrir el dolor de cada corazón.
Poco a poco, estoy aprendiendo a amar.
Estoy aprendiendo a perdonar.
Pues el amor perdona, quita los rencores,
y cura las heridas que la incomprensión
e insensibilidad lo lastimaron.

El amor no alimenta resentimientos con pensamientos dolorosos.
No cultiva ofensas con lástimas y autoconmiseración.
El amor perdona, olvida, extingue todos los resquicios de dolor en el corazón.

Poco a poco...
Estoy aprendiendo a perdonar.
Estoy aprendiendo a descubrir el valor que se encuentra dentro de cada vida, de todas las vidas.
Valor soterrado por el rechazo, por la falta de comprensión.
Cariño y aceptación, por las experiencias desagradables vividas a lo largo de los años.
Estoy aprendiendo a ver, en las personas su alma, y las posibilidades que Dios les dio.

Estoy aprendiendo,
¡Pero cómo es de lento el aprendizaje!,
¡Cómo es difícil amar, amar como Cristo amó!
Todavía, tropezando, errando, estoy aprendiendo...
Aprendiendo a no ver solamente mis propios dolores,
mis intereses, mi ambición, mi orgullo,
pues estos pueden impedir el bienestar y la felicidad de alguien!



[Encontré esto mientras terminaba mi proceso de limpieza... No sé realmente por qué, pero el "estoy aprendiendo" me hace sentir tranquila. Es como si sólo esa frase me permitiera sentir que mis pasos no son tan radicales como estoy acostumbrada a pensar y que errar es también una posibilidad válida.]

julio 09, 2013

Feathers

"La gracia de la vida, es vivirla… Es lanzarse al precipicio y sobrevivir a las heridas, es cruzar el puente como sea, porque vale la pena avanzar y conocer otros paisajes. (...) [No olvides que] eres capaz de cambiar el mundo con sólo desearlo, que todo depende de ti, ¡puedes ser quien quieras! (...) [Lo que intento decir es:] “¡Mierda! Date cuenta de una vez que tienes un enorme poder” Deja de arrastrarte y padecer al mundo. Hazlo tuyo y transfórmalo."

He dado un par de pasos desde la última vez y no es tan terrible como creía; en efecto, creo que estoy disfrutando esta parte del viaje: donde todo me parece nuevo y me impacta de una forma que había olvidado.

No sé si las cosas han cambiado tanto, la verdad, pero sí me ha servido mucho cambiar el lado del prisma con el que miro la vida. No estoy precisamente feliz, pero sí me siento más liviana, más yo... y, si bien hoy/ayer ha sido un día especialmente complejo, aún así percibo mi entereza y sigo mirando hacia el frente - Creo que uno de los indicadores de que esto está pasando en verdad es que, a pesar de todo lo que está ocurriendo, más que buscar refugio o salir corriendo, estoy con los ojos bien abiertos para observar, aprender y tomar acciones que se acerquen lo mejor posible a lo que en verdad quiero hacer.

Hoy desperté pensando que la única forma de defender este proceso era esforzándome por buscar alicientes positivos que me permitieran dar pasos firmes. En este momento, creo que la única forma de seguir adelante es soltar el proceso y dejar que sea como necesite ser. Quiero aprender, mantener mi capacidad de asombro y dejar que la brisa transforme mi alma.

Hurgando en mi mochila, me encontré con una carta muy muy antigua (de donde sale la cita del inicio), que despertó mucho de mí que creí que ya no tenía: Me recordé que tengo uñas y dientes para moverme en el mundo y hacer lo que me venga en gana, que soy dueña y responsable de cada uno de mis pasos y que tengo más en mí de lo evidente. Sólo necesito confiar. Terminando de leerla, lo primero que pensé fue: soy libre al fin.

julio 07, 2013

(Sobre la mochila)

Lo único que tengo claro, después de una mañana de limpieza, es que nada de eso va a volver a pasar. No soy más esa persona; me repugna verme en ese rol que nunca fue mío.
Lo que viene es bueno ^^ No sé si ante los ojos del resto, pero al menos ponerme mi propia ropa me da esa sensación que no tenía hace mucho.

Dove

Hoy decidí ser. Me vi de frente y decidí que no hay nada más que necesite para emprender este viaje.

Siento que mis pasos son lo suficientemente firmes para haberme traído hasta aca. Que nada fue en vano y que opto por usar el espacio de aquel cofre para guardar copia de lo que aprendí, por si olvido cómo llegué hasta acá.

La Buscadora busca.
La Buscadora encuentra.
Y en cuanto encuentra, hace un acto de sentido, integra y sigue su camino.

No tiene sentido permanecer refugiada en un lugar donde ya agoté todo lo que podía aprovechar. Es infructuoso volver sobre mis pasos para aferrarme a un terreno conocido que no me hace bien.

Debo avanzar. Decido dejar lo pesado en este lado del puente y cruzar con la vista al frente.

Confío en mí. Confío en el camino. Confío en quiénes me acompañan. Tengo la certeza de estar justo donde necesito y de ir hacia donde quiero.

[Después de hacerme bolsa los dedos por mi angustia, recordé las palabras de la humanista de mi loquera: "destrozate los dedos si es lo que necesitas para desahogarte: al final todas las heridas sanan, incluso las más profundas". Debo agregar que esas son las que dejan marcas visibles, pero hasta ahora no me he topado con ninguna que se interponga con mi libertad, así que le concedo la razón por esta vez].

Necesitaba todo esto: El tiempo, las lágrimas, el drama. Gracias por intentar estar (se que no hay nada más difícil que intentar abrazar mi alma cuando me desespero), por iluminar mi camino, por los silencios y las palabras, por la compañía, por esos retos merecidos y los no tanto xD. Sin duda soy muy afortunada.

Ahora lo que necesito es sacudirme, vaciarme, llevar lo que pueda ser útil y seguir mi viaje.

Y, gente, si me da por volver a buscar algo, apliquen corriente. Lo que pueda necesitar más adelante, ya esta en mi.

julio 01, 2013

Borderline

Tengo miedo,
Miedo a quedarme aquí encerrada,
Miedo a no encontrar el camino hacia la luz.,
Me da miedo seguir hacia delante
Porque ya me había acostumbrado a esta oscuridad,
a sentirme sola,
al dolor.

Tengo miedo,
Miedo a saltar al abismo,
siento que delante de mis pies sólo hay vacío,
miedo a caminar sobre cristales rotos,
miedo a los ídolos de barro,
a que la luz de allá fuera sea demasiado intensa.

Pero sé que tengo que continuar…

Hace mucho tiempo que empecé a recorrer este camino,
Ha sido largo y tortuoso,
Y aquí termina,
Al borde de este precipicio al que tengo que lanzarme,
Porque sé que es aquí donde comienza realmente mi vida.

Anna.. (Borderline, 1986)


Hace tres años adquirí este libro, como parte de un proceso de búsqueda de sentido que quedó a medio cerrar. Hoy, por esas señales que aparecen sin aviso, me encontré el archivo y comencé a recordar - mientras Yalom y Langle evitan que mi mente se refugie, ocupándola desde lo racional.

Ha sido un día extraño: He sido trolleada por mi tesis por primera vez en mucho tiempo. Lo "peor", es que si uno las piezas, calzan a la perfección.

Estoy expectante ante lo que viene. Las señales siempre han sido un buen comienzo.

junio 30, 2013

30Jun13 - To nobody

Me escudriño como si fuese un cristal, por el que la luz se difumina, casi sin notarlo. Miro dentro y nada parece tener sentido, ni siquiera la propia luz.

Ahogo mi llanto antes de que cobre forma y lo refugio en mi pecho, como queriendo acunar la tristeza. Me parece tan absurdo seguir siendo esta especie de mala copia de mis sueños.

No se quien soy. Me desfragmento y recojo pedacitos de mi, buscando un sentido. A veces lo encuentro y me armo alrededor de esa pieza... y en otras, el silencio es mi único compañero. Me pierdo, me ahogo y vuelvo a jugar con la muerte. Cada vez más en serio.

Quizás aprendí a dejar de ver, a cerrar los ojos y caminar a tientas, aunque la neblina se haya disipado.

Quiero correr. De mi, de la pesadilla, del silencio. No se. Quizás seguir corriendo sin sentido como hasta ahora. (Siempre fue una broma, pero corro. Sin darme cuenta)

Tal vez me ahogo porque me acostumbré a torturarme en medio del océano. Ni siquiera estoy intentando nadar.

¿Hace cuanto me rendi?

26May13 - To nobody

Realmente no se como comenzar a escribir esto. Es la simple y compleja angustia la que me lleva a dar pasos temerosos en el camino que ya se andar.
Y al final tan solo detengo mis pasos y los hago mas pesados, dejando en mis huellas trozos de mi piel cansada.
He olvidado como escribir, siento las letras ajenas y cada vez mas me sumo en la locura.
Me entrego a su existencia como si no hubieran mas caminos posibles que arrancar mi alma de los hilos de la cordura y callar.
Tragarme las lagrimas que se cuelan en mi garganta y sonreir. Jugar por una vez el rol que siempre fue mio: El de la mujer fuerte que ansia sonreir, el de aquella alma con una mochila enorme para cargar sobre la espalda todo lo que no consigue resolver.
Quise abrazar mi nemesis a la vez que me despojaba de quien era y termine perdiendolo todo.
Y la verdad es que quiero aprender cual es mi forma de hacer las cosas... quiero sentirme dueña de mis pasos sin importar las consecuencias de las decisiones que tome. Quiero darle poder a mi guata y potenciar mis formas de ser en el mundo, mas allá de si esta correcto o si consigo lo que se supone que quiero.
La verdad es que tengo mucho miedo y rabia, porque las cosas no se dan como yo espero... y porque finalmente me lastima de alguna forma en que no logro llegar a comprender aun.
Quiero ser fiel a mi, quiero estar antes que cualquier sentido común. Quiero saber que si al final del día tengo un apocalipsis en la palma, es porque yo lo creé y sentirme orgullosa y capaz de resolverlo o acrecentarlo.
He vivido por muchos años (si no siempre) sintiéndome victima de la vida, haciendo lo que se supone que debo y padeciendo las señales. Estoy cansada de seguir en este rol, al final no me acomoda lloriquear por las cosas que no estan funcionando.

junio 26, 2013

Little angel

A veces, quisiera contarte lo que ocurre tras el cristal de mi burbuja; explicarte cómo se ve el mundo desde mi lado del prisma y por sobretodo, decirte que no estas sola.
Te observo, como si mis ojos buscaran los tuyos cada vez con mas desesperacion y, si te soy sincera, en ocasiones lloro en silencio para no perturbarte. Es verdad, he aprendido de ti a ocultarme tan bien que soy casi invisible (pero, como ya debes saber, existimos y somos).

A veces, me dan ganas de correr y abrazarte con fuerza, pero te desvaneces en la bruma y te pierdo de vista. Quisiera que escucharas mi voz y calmaras tu angustia, decirte que todo saldra bien porque estamos juntas.
Hay dias como hoy, en que intento gritar tu nombre, pero mi voz es muda. Si tan solo supieras que es seguro abrir la puerta y contemplar el paisaje, quizas me seria mas facil encontrarte: en aquel rincon donde residen los sueños.

Ya he dejado de soñar. Dibujo recuerdos en mi lado del cristal y los borro con mi manga. Los vuelvo a garabatear, intentando recordar quien soy y quien eres, pero nada de esto me hace sentido.

He dejado de soñar. Siento los pies pesados: seguramente mis zapatos estan llenos de arena. Quizas mis huellas signifiquen algo, pero por mas que intento recordar, nada surge.

Estoy perdida...

Te perdi y se que lo unico que puede salvarnos es recobrar el sentido, respirar hondo y continuar, pero por mas que lo intento estoy paralizada.

"Por favor, mirame de frente!" Murmuro una y otra vez hasta que solo se escucha claramente una palabra: mirame.

Estoy paralizada, presa de un miedo infinito al abismo que veo ante mi. La que conoci, hubiera saltado sin pensarlo dos veces. ¿Quien eres tu?

"¿Quien eres tu y quien soy yo en esta nada que desconozco?" ¿Lo recuerdas? La verdad, es que por mas que intento, no logro salir de este lugar. Estoy atrapada.

Estoy atrapada. No me queda mas que caminar a tientas hasta acostumbrarme a la luz de este lugar.

Ser libre de mis cadenas. Soñar.

junio 14, 2013

Going under

Silencio, basto y vago silencio. Te encargo mi alma en este momento en el que me niego a tomar la decisión equivocada, en el segundo en que estoy atando mis manos de escribir lo incorrecto y en el que me muerdo la lengua para no gritar el dolor que llevo dentro. Simplemente silencio.

Vacío. Anomia. Lo no-dicho. He vivido en la angustia de no ser desde que tengo memoria. He guardado en mi pecho todas aquellas lágrimas que fueron presas de la injusticia, de lo incorrecto, de las condiciones... y hoy, desde la adultez, me rebelo contra ellas y las traigo al presente. Y no lloro. No sé llorar. Las lágrimas corren por mis mejillas como si estuvieran actuando un rol, pero no me desahogo. Sigo sin poder respirar, sin poder soltar estos grilletes que me atan a las sombras.

Quiero morirme. Ni siquiera tengo las ganas ni el interés de hacer algo por ello. Sólo deseo que pase: dejar de existir, simplemente no amanecer y dejar de sentir este dolor que parece carcomer cada una de mis células. Me duele existir, me duele estar y enfrentarme a los pasos que he ido marcando en la arena y que parecen no tener sentido justo ahora. Todo se desfragmenta, se expande y cede ante lo ilegible.

Estoy triste. Siempre lo he estado, sólo que hasta hoy vengo a notar que tengo derecho a decirlo; que tengo el derecho a reclamar mi espacio de desestructura y sentirme como me estoy sintiendo, sin la culpa, ni la responsabilidad de ser para otros.

¿Por qué estoy triste? Si lo supiera me haría cargo. Encontraría la manera de encajar las piezas del puzzle, para darme un sentido y moverme hacia donde necesito. Pero no lo sé. No sé qué responder cuándo me preguntan "qué te pasa" o "en qué puedo ayudar". Simplemente me siento vacía... o quizás ni siquiera es eso, me siento llena de vacío - si es que eso tiene sentido en algún nivel.

Camino. Sigo adelante como si no pasara nada. Hago las cosas a medias, pero termino por hacerlas. Duermo, poco, pero lo hago, aunque a veces paso días completos sin saber qué fecha es o si he dormido antes; lo mismo con la comida. Me río y juego, sigo hablando con quienes me importan. Doy cariño y soy capaz de recibirlo. Y aún así, me siento tan infinitamente triste que ya no lo tolero.

Es eso. Ya no tolero estar así y no sé dónde está el quiebre. No sé de donde agarrarme para dejar de hundirme cada vez más.

junio 08, 2013

Running away

Si estoy huyendo de algo
¿por qué soy tan idiota de volver a mirarlo de frente cuando más vulnerable soy?
Por más que corro sigue ahí

Siento que he estado corriendo, huyendo de las miles de voces en mi cabeza que me piden que las escuche. A veces consiguen susurrar quedamente en mi oído y yo sólo sigo, como si tuviera un objetivo en mente: ir hacia adelante.

A veces me detengo y las observo, las oigo, mas no las escucho. No sé quiénes son, ni de dónde provengan. Sólo distingo masas informes que luchan por contener sentido.

Y no lo tienen, al menos no para mí. Yo solamente me cargo de ellas, las subo a mi mochila y las hago mis compañeras. Sé que están, sé que siguen ahí y que yo sigo corriendo, hasta que algo me hace detener mis pasos y caer de rodillas por todo el peso que cargo.

No puedo simplemente dejarlas. Sé que sus voces necesitan ser escuchadas y que tan sólo necesito entender su lenguaje; pero entre más las miro y más me acerco, más asustada estoy y más rápido corro.

Mis sombras. Mi pasado. Todo lo que no alcancé a entender y simplemente viví sin vivirlo, sólo para seguir adelante. Todas las lágrimas que no derramé, toda la entereza que aparenté tener cuando más necesitaba ser cuidada.

Ahora no sé cómo serlo. No sé cómo tomar ese rol que tanto necesito. No sé cómo no tener miedo de ser tan pesada, de ser tan carga, que quien se acerque no salga lastimado o se aburra y me abandone.

Corro del compromiso, conmigo misma, con mi coherencia... Huyo de mis propias huellas que creo estar marcando en la arena con paso cansino. Sólo voy hacia adelante porque es lo único que conozco y me angustio si ese futuro que voy improvisando no toma la forma que necesito para continuar sin cuestionarme el siguiente paso.

La verdad es que tengo miedo. Estoy aterrada. Me siento sola, pero no porque no tenga amigos o porque sienta que no tenga manos de las que agarrarme si me caigo. Me siento sola conmigo, con mi esencia. No sé quién soy. No conozco mis límites. No sé por qué estoy sufriendo con tanta fuerza. Ni sé por qué busco la muerte con tanta desesperación.

He llegado un punto en que todas las certezas que tuve alguna vez se hicieron añicos y hoy no significan nada.

Hoy volví al punto donde conocí a V. Caminé sin rumbo y de pronto recordé que por esas calles compartimos nuestras almas, que por esos rincones me sentía segura de su mano y me sentí niña, como tantas otras veces. Me imaginaba dando pequeños saltitos de felicidad, sonriendo y esperando la aprobación para el siguiente paso.

No puedo ser adulta sin haber sido niña. No pude ser niña, porque fui adulta. ¿Cómo resuelvo esto? ¿Cómo soy mi propia cuidadora si estoy tan llena de miedos, si estoy tan identificada con la niña?

Sigo sintiendo que soy una carga, que soy, como dijo alguien por ahí, de aquellos con "complejo de puercoespín". Estoy paralizada y lo único que necesito más que nada es que alguien me saque de aquí. Así tan egoísta como suena.

Siempre he creído que puedo sola, siempre he podido sola... No confío en mí esta vez.

junio 03, 2013

Truth

Nunca es fácil decir adiós, al menos para mí siempre ha sido una fuente de vacío infinito que me carcome las entrañas, como recordándole a mi cuerpo lo que ya no tendré; pero ciertamente, despedirse para siempre es algo que no estoy segura de tolerar.

Entonces, simplemente escribo estas pocas líneas para decir que lo siento, que no soy tan fuerte como creían y que el cansancio pudo más que yo. Quiero que sepan que viví con fuerza y que intenté ser tan honesta conmigo como me fue posible.

La realidad me duele más que nada. El vacío, la falta de sentido, la languidez de mis pasos y sobretodo el silencio.

Observo como la sangre gotea de mi muñeca cada vez con menos fuerza a la vez que el dolor se intensifica. Mi cabeza parece hacer un esfuerzo absurdo de evadir las convulsiones, pero ahí están, apoderándose de mis nervios, haciéndome sentir cada vez más pequeña.

Las lágrimas escapan de mis ojos, pero ciertamente no sé por qué estoy llorando. Ni siquiera sé por qué estoy tan triste o tan cansada. Caen sin fuerza, deslizándose por mis mejillas y llegando rápidamente al suelo, desde donde no consigo moverme.

Es muy probable que no muera, como tantas otras veces. Quizás tan sólo soy masoquista y disfruto jugando con mis propios límites, para sentir que al menos algo de esto tiene sentido (aunque claramente no). Quizás siga existiendo, pero con cada intento me voy apagando un poco más. Es una agonía constante de pasos arrítmicos que se esfuerzan por encontrar el camino.

Sí, sigo respirando. Sigo estando aquí y mi brazo arde como demostrando el odio que siente contra mí por lo que acabo de hacer. Y la verdad, no me importa.

Sólo quería que supieran que soy un caso perdido y que mi egoísmo es tan grande como para estar así ahora.

mayo 31, 2013

Path to nowhere

Ygthar observó la montaña con detención. Después de un largo viaje a través del bosque donde el follaje no le permitía ver más que distintos tonos verdes y grises, el esplendor de la luz reflejándose en la cumbre nevada, le parecía alucinante.

Se dejó caer el suelo, sin importar lo húmedo del césped o las cosas de valor que traía en su morral; no importaban sus huesos cansados o la capa que cubría la mayor parte de su espalda. Simplemente se entregó a la gravedad y sintió por un momento como si se fundiera con aquella superficie bajo su cuerpo.
Había caminado lo suficiente. O al menos, eso creía.

El cielo sobre sus ojos violeta era claro y las pocas nubes que lograba distinguir se movían con prisa, muy a lo alto. Sonrió de una forma que más pareció un intento de ironía al pensar que aquéllas, al menos en eso, se parecían a su alma: huían hacia ninguna parte.

Luego volvió su vista a la montaña, tan alta e imponente que siquiera podía imaginar cómo había llegado a convertirse en lo que es. Fantaseaba con la idea de que desde lo alto la observaba también, invitándola a compartir la vista del paisaje.

Lo que a Ygthar la llevó hasta ese punto no fue más que la desesperación de huir de su pasado y dejar atrás las sombras que la acechaban. Aquél nicromante que conjuró su corazón, había también sentenciado a su protector y ahora lo único que quedaba de él era aquella ave, que ahora descansaba en una rama sobre su cabeza.

Desde la batalla, la joven hechicera no hizo más que galopar hacia ninguna parte, no le importaba buscar un refugio, ni mucho menos una estrategia que la mantuviera a salvo. Quería correr, esconderse de sus propias decisiones (de la indecisión) y de la realidad que se aferraba a ella en las noches más oscuras.

Había aprendido a no llorar desde muy pequeña, desde que su maestro le regaló aquél pendiente que llevaba colgando en su cuello, justo antes de fallecer. Ygthar hubiera dado parte de su alma por escuchar una última palabra de aquél viejo, algo que le permitiera conservar la cordura ahora que todo se había esfumado. Sin embargo, él no hizo más que mirarla fijamente a los ojos y sonreír, apretar su mano con fuerza y dejar que la vida se esfumara entre sus dedos lentamente, como en un sueño igual a cualquier otro.

La chica, sin maestro ni guía, se dedicó a buscar sentido en el mundo, con nada más que la plena convicción de que la vida y sus señales la guiarían justamente a donde debía estar. Aprendió magia de los antiguos anaqueles de la biblioteca del anciano y se dedicó a conocer otros pueblos, sin ningún interés ni objetivo. Simplemente caminó hacía adelante y permaneció así hasta ser adulta.

Ygthar no tenía nada que importara realmente: conservaba algo de dinero de las múltiples misiones que conseguía en las tabernas de viejos ebrios incapaces de responsabilizarse de sus propios asuntos; cargaba una pequeña daga antigua, que alguna vez le cedió un compañero de viaje; su pendiente, quizás lo más valioso de todo el conjunto; y un morral con algunas pociones y comida.

Pero había algo que ella había perdido hace mucho, incluso antes de que el viejo formara parte de las almas flotantes: el brillo en su mirada. Los ojos violeta de la chica eran simplemente hermosos, amplios y puros, sagaces. Si conseguías distinguirlos tras la sombra de su capucha, tu mirada se perdía en ellos buscando una respuesta que nunca llegaba, pero que era necesaria, como si completar la pieza del rompecabezas que no cuadraba en ellos, le diera sentido a todo lo demás.

Su voz era dulce, pero firme. Había aprendido que una chica sin entrenamiento en los dominios de la batalla cuerpo a cuerpo, jamás encontraría un lugar de respeto entre sus pares. La magia era, para entonces, una excusa para castigar a los impuros y ella deseaba conservar su vida el tiempo que fuera necesario para encontrar la respuesta a cuya pregunta aún no descifraba. Entonces, descubrió en su voz y el lenguaje la mejor forma de evitar los conflictos y conseguir que las situaciones se tornaran a su favor; aprendió no tan sólo idiomas hablados, sino el lenguaje que va más allá de los signos. Si había algo en lo que la hechicera tenía ventaja sobre otros, era en el poder de observación y anticipación, por ende, era cauta y cada una de las palabras que escapaban de sus labios, contenían un sentido y objetivo específicos.

La luz del sol comenzó quemar su piel y la sacó por un momento de sus recuerdos: sin querer habían invadido sus pensamientos los recuerdos junto a Lornack. Una lágrima amenazaba con deslizarse por su mejilla y ella rápidamente la sostuvo con la punta de su dedo, observándola un segundo la dejó perderse en el pasto y se puso de pie, ofuscada por no estar lo suficientemente lejos de su pasado como pensaba. Tenía que seguir su camino y, a pesar de que conocía bien los mitos en torno a la montaña que tenía en frente, era la única ruta que le permitía avanzar sin volver atrás.

(...)

mayo 12, 2013

Another day in paradise

Nuevamente camino, doy un paso al frente y me tropiezo. No sé si he comenzado a acostumbrarme a esta espiral o es simplemente el sendero que debo recorrer para recuperar las fuerzas.
He padecido en silencio desde que recuerdo y es ahora cuando no sé exactamente por qué estoy llorando.
De alguna forma que no alcanzo a aprehender, estas lágrimas mudas se han convertido en parte de lo que soy y no consigo desprenderme de esta máscara.
Lo peor es que conozco la historia, sé cómo vuelvo una y otra vez a pasar por el mismo punto, sin detenerme a saltar las piedras que ya he visto antes. Y más aún, sé cuál es el próximo paso, sé cómo evitarlo y probablemente sepa cuáles son mis otras opciones (por más que algo en mí insista en cerrar esas puertas).
Finalmente, sigo callando, tragando mis lágrimas y poniendo una sonrisa falsa que es más que convincente. Intento estar bien, rebuscar entre el torbellino que cargo conmigo y encontrar algo de fuerzas para mirar al frente.
Llevo en esto demasiado tiempo.
Y mi cabeza se pregunta por qué todo es tan complejo - la respuesta es evidente: soy yo, tomando decisiones, cargando con mi costumbre y las muchas ganas que tengo de que todo acabe de alguna manera.
Quiero un abrazo (de esos que me hacen sentir en casa) y una mano que me sostenga. No quiero seguir de rodillas.