viernes, 14 de junio de 2013

Going under

Silencio, basto y vago silencio. Te encargo mi alma en este momento en el que me niego a tomar la decisión equivocada, en el segundo en que estoy atando mis manos de escribir lo incorrecto y en el que me muerdo la lengua para no gritar el dolor que llevo dentro. Simplemente silencio.

Vacío. Anomia. Lo no-dicho. He vivido en la angustia de no ser desde que tengo memoria. He guardado en mi pecho todas aquellas lágrimas que fueron presas de la injusticia, de lo incorrecto, de las condiciones... y hoy, desde la adultez, me rebelo contra ellas y las traigo al presente. Y no lloro. No sé llorar. Las lágrimas corren por mis mejillas como si estuvieran actuando un rol, pero no me desahogo. Sigo sin poder respirar, sin poder soltar estos grilletes que me atan a las sombras.

Quiero morirme. Ni siquiera tengo las ganas ni el interés de hacer algo por ello. Sólo deseo que pase: dejar de existir, simplemente no amanecer y dejar de sentir este dolor que parece carcomer cada una de mis células. Me duele existir, me duele estar y enfrentarme a los pasos que he ido marcando en la arena y que parecen no tener sentido justo ahora. Todo se desfragmenta, se expande y cede ante lo ilegible.

Estoy triste. Siempre lo he estado, sólo que hasta hoy vengo a notar que tengo derecho a decirlo; que tengo el derecho a reclamar mi espacio de desestructura y sentirme como me estoy sintiendo, sin la culpa, ni la responsabilidad de ser para otros.

¿Por qué estoy triste? Si lo supiera me haría cargo. Encontraría la manera de encajar las piezas del puzzle, para darme un sentido y moverme hacia donde necesito. Pero no lo sé. No sé qué responder cuándo me preguntan "qué te pasa" o "en qué puedo ayudar". Simplemente me siento vacía... o quizás ni siquiera es eso, me siento llena de vacío - si es que eso tiene sentido en algún nivel.

Camino. Sigo adelante como si no pasara nada. Hago las cosas a medias, pero termino por hacerlas. Duermo, poco, pero lo hago, aunque a veces paso días completos sin saber qué fecha es o si he dormido antes; lo mismo con la comida. Me río y juego, sigo hablando con quienes me importan. Doy cariño y soy capaz de recibirlo. Y aún así, me siento tan infinitamente triste que ya no lo tolero.

Es eso. Ya no tolero estar así y no sé dónde está el quiebre. No sé de donde agarrarme para dejar de hundirme cada vez más.

2 comentarios:

Dan dijo...

Cual es el problema de sentirse vacio y triste siempre? Creo que para algunos, es nuestra condicion "base" de existencia... como si nuestra "estabilidad" estuviese marcada por ese punto en donde, la verdad, de nada sirve estar "estable".

Yo me aburri de pelear contra eso. No tiene sentido. Vivire con eso por siempre. Se que sufrire por eso, pero dejo de importarme hace rato. Hace tiempo aprendi a aceptarme, lo bueno y lo malo. Y hace tiempo que decidi aprender a conocerme, lo bueno y lo malo. Por que? Porque hace tiempo tambien decidi que si voy a perder mi tiempo en esta vida, sera haciendo lo que quiera, tomando mis decisiones, y disfrutandola a mi manera.

Y he aprendido, que a pesar de toda la tristeza y el vacio que puedo llegar a sentir, nada se compara a saber que para algunos, mi miserable existencia es capaz de sacarlos de su miseria y monotonia, y su sonrisa es recompensa mas que suficiente para mi :)

Alejandra Díaz dijo...

No sé si para mí sea suficiente, pero estoy en la búsqueda de ese punto en que pueda apoyar mis pies y sentir que el suelo es firme.

Mi proceso está lleno de zancadillas a mí misma :P