No quiero pensar mas. Necesito apagar mi cerebro y mi corazon, y ponerme en modo automatico hasta que la tormenta pase.
Necesito descansar, dejar de sentir que dia a dia muero un poco mas... dejar de huir, como si la unica salida fuera seguir adelante sin importar donde conduce el camino.
Al final no hago nada: Ni pienso, ni camino. Solo me encargo de traer recuerdos al presente y sentir como poco a poco me carcomen por dentro.
Estoy presa de mi. Atrapada en una jaula llena de puas, de la que no consigo salir.
Y quiero correr, dejar de llorar. Terminar con esta imagen de niña padeciente que me tiene nauseabunda.
Y quiero quedarme, abrazarlo y suplicarle que vuelva a confiar en mi. Que lo arruine una vez, pero que esta sera distinta...
Y necesito dejar de pensar en un futuro juntos, donde no habitan nada mas que fantasmas creados por mi ilusion: porque en esa fantasia no cabe ninguno de los dos.
Y me da rabia. Y lo odio a ratos por haber seguido sin mi, por haber conseguido dejar mis sombras y mantenerse lejos. Lo odio por hacer lo que yo soy incapaz: valorarse, quererse. Mirar a su alrededor y luchar por espacios que tengan su marca.
Yo lo hago, pero es inutil que me importe. Solo lo hago porque se como, porque de una u otra manera tengo que mover los pies en alguna direccion... pero todo se siente vacio, con un borde que no desdibuja nada.
Y quiero llorar en sus brazos y decirle que entre ellos esta mi refugio y que me mire de nuevo con ternura y me perdone. Extraño su cariño, extraño sus ganas de tenerme... me duele demasiado no ser nada en su vida.
Me duele despertar cada mañana sin un te quiero, sabiendo que no estara a mi lado para almorzar o para besar mis labios con amor.
Lo perdi, nos perdimos... no se si alguna vez pudimos ser mas que un par de errores con muchas ganas de ser buenos.
Me cuesta aceptarlo. Me duele aceptarlo.
Siento que soy idiota, que deberia sentirme de otra manera, que ya es suficiente de todo este show y que soy mas que capaz de salir de esta tormenta. Pero aca estoy, escribiendo una vez mas para controlar la estupida tentacion de salir corriendo ahora mismo, de mendigar cariño o ahogarme en angustia.
mayo 04, 2013
Madness
marzo 31, 2013
La protagonista
Llega un punto en el que, tras mucho andar, me pregunto qué camino seguir. Soy capaz de mirar hacia atrás y darme cuenta de lo grande que me siento en relación a aquella que recuerdo ser; me acerco un poco más a ese cuadro y entre los detalles vislumbro que soy la misma, pero a la vez otra.
Me siento feliz de lo que he conseguido: de haber aprendido a defenderme y saber cómo pisar tierra firme y marcar mis huellas. Porque al comienzo de este camino no era yo quien decidía, sino un otro al que debía responder y anticiparme para agradar, para ser aceptada... para que no me abandonaran. Hoy sé que a la única persona que debo agradar al final de la jornada es a mi misma, que soy yo y nadie más quien tiene el poder de clavar los cuchillos en mi alma.
Es por eso que me incomoda cada vez más que otros intenten dar juicios de valor sobre mi vida. Acepto consejos, guías de ruta, compañía, pero estoy cansada de aquellos que creen ser capaces de ver más allá de mis ojos e intentan frenar mis pasos. Lo siento, quizás esté equivocada, pero me cansé de escuchar las voces de otros más fuerte que la mía.
Aprendí a confiar más en mi, a hacerme cargo de mis emociones y respirar profundo y a reaccionar lo más cerca posible a cómo quiero que el otro me reciba. Ahora sé (o intento) medir las consecuencias de mis actos. Soy responsable. No sé si más adulta o más madura, pero sí más dueña de mi. Así, al final del día, me sienta bien o mal, sé que no es una costumbre o la posición más cómoda: sé que es real y que debo tomar las decisiones necesarias para que al día siguiente mis pasos sigan siendo los míos.
Quizás me acostumbré a estar sola... A avanzar pensando en mis propios sueños, a sentir que nadie más me cuidará más que yo misma. Quizás exagero a veces y me impido pensar en compartirme más allá de los límites de una compañía casual.
A veces, como hoy, me da miedo mirarme y sentir que es tanto el miedo que tengo o tan grandes las expectativas que albergo, que quizás continúe escribiendo esta historia acerca de una única protagonista.
Me siento feliz de lo que he conseguido: de haber aprendido a defenderme y saber cómo pisar tierra firme y marcar mis huellas. Porque al comienzo de este camino no era yo quien decidía, sino un otro al que debía responder y anticiparme para agradar, para ser aceptada... para que no me abandonaran. Hoy sé que a la única persona que debo agradar al final de la jornada es a mi misma, que soy yo y nadie más quien tiene el poder de clavar los cuchillos en mi alma.
Es por eso que me incomoda cada vez más que otros intenten dar juicios de valor sobre mi vida. Acepto consejos, guías de ruta, compañía, pero estoy cansada de aquellos que creen ser capaces de ver más allá de mis ojos e intentan frenar mis pasos. Lo siento, quizás esté equivocada, pero me cansé de escuchar las voces de otros más fuerte que la mía.
Aprendí a confiar más en mi, a hacerme cargo de mis emociones y respirar profundo y a reaccionar lo más cerca posible a cómo quiero que el otro me reciba. Ahora sé (o intento) medir las consecuencias de mis actos. Soy responsable. No sé si más adulta o más madura, pero sí más dueña de mi. Así, al final del día, me sienta bien o mal, sé que no es una costumbre o la posición más cómoda: sé que es real y que debo tomar las decisiones necesarias para que al día siguiente mis pasos sigan siendo los míos.
Quizás me acostumbré a estar sola... A avanzar pensando en mis propios sueños, a sentir que nadie más me cuidará más que yo misma. Quizás exagero a veces y me impido pensar en compartirme más allá de los límites de una compañía casual.
A veces, como hoy, me da miedo mirarme y sentir que es tanto el miedo que tengo o tan grandes las expectativas que albergo, que quizás continúe escribiendo esta historia acerca de una única protagonista.
marzo 27, 2013
Voces
Decido alejarme de lo infinito del deseo, para acurrucarme entre mis propios cabellos lánguidos. Es entonces cuando descubro que mi interminable búsqueda está teñida de un rojo carmesí que es mi propia sangre. Palidezco al notar que es esta misma arena por la que transito a diario la que ha reblandecido mi piel, convirtiéndola en testigo de las múltiples heridas que carcomen mi alma.
No he llorado esta vez, ni siquiera suplicando clemencia por esta tormenta que ha vuelto a cruzarse en mi camino. Me niego a implorar a los cielos que extiendan mi plazo y me permitan descansar en las arenas del tiempo sin ser azotada una y otra vez por las hordas de recuerdos.
Esta vez he murmurado sin voz, he intentado continuar mi camino por mí misma a pesar de mi letargo; esta vez, mis lágrimas se han secado justo antes de escapar de mis ojos, evitando ser aleccionadas en nuestra nueva filosofía: avanzar.
Aunque mis ojos no vean con claridad y me arrastre a tientas hacia un lugar desconocido, debo ir hacia adelante. Por más que duela y que mis cadenas me estrujen el corazón, debo dar el siguiente paso.
Se hace necesario dejar el sollozo y entender que quizás me acostumbré a sufrir y que mi refugio ha estado en esas lágrimas desde que puedo recordar. Necesito obligarme a mirar más allá, entender de una vez que hay millones de caminos posibles y que todos, sin excepción, guardan en sí mismos un sentido.
Quiero dejar de buscarte en sueños para entender el sendero que recorrí. Debo dejarte ir, para poder errar nuevamente... para sentir una vez más las ganas de compartirme. Dejarte de ser fiel. Traicionar tu recuerdo y construir unos nuevos.
Perdón si aún te amo. Si hay algo que he aceptado en este camino de vuelta a mi, es que no es ese amor el que debo traicionar, sino tu silueta: esa imagen escurridiza que se esfuerza por aparecer con distintas intensidades en lo borroso de mi camino. Te amo tanto que me he esforzado por negarte.
La verdad es que siempre estarás en mi, sólo que ahora no te necesito para continuar. Me esfuerzo por dejar de creer que sí... - hay mucho de lo que sigo pensando que es sólo costumbre. Tengo que estar más atenta.
Debo volver a escuchar las voces...
No he llorado esta vez, ni siquiera suplicando clemencia por esta tormenta que ha vuelto a cruzarse en mi camino. Me niego a implorar a los cielos que extiendan mi plazo y me permitan descansar en las arenas del tiempo sin ser azotada una y otra vez por las hordas de recuerdos.
Esta vez he murmurado sin voz, he intentado continuar mi camino por mí misma a pesar de mi letargo; esta vez, mis lágrimas se han secado justo antes de escapar de mis ojos, evitando ser aleccionadas en nuestra nueva filosofía: avanzar.
Aunque mis ojos no vean con claridad y me arrastre a tientas hacia un lugar desconocido, debo ir hacia adelante. Por más que duela y que mis cadenas me estrujen el corazón, debo dar el siguiente paso.
Se hace necesario dejar el sollozo y entender que quizás me acostumbré a sufrir y que mi refugio ha estado en esas lágrimas desde que puedo recordar. Necesito obligarme a mirar más allá, entender de una vez que hay millones de caminos posibles y que todos, sin excepción, guardan en sí mismos un sentido.
Quiero dejar de buscarte en sueños para entender el sendero que recorrí. Debo dejarte ir, para poder errar nuevamente... para sentir una vez más las ganas de compartirme. Dejarte de ser fiel. Traicionar tu recuerdo y construir unos nuevos.
Perdón si aún te amo. Si hay algo que he aceptado en este camino de vuelta a mi, es que no es ese amor el que debo traicionar, sino tu silueta: esa imagen escurridiza que se esfuerza por aparecer con distintas intensidades en lo borroso de mi camino. Te amo tanto que me he esforzado por negarte.
La verdad es que siempre estarás en mi, sólo que ahora no te necesito para continuar. Me esfuerzo por dejar de creer que sí... - hay mucho de lo que sigo pensando que es sólo costumbre. Tengo que estar más atenta.
Debo volver a escuchar las voces...
febrero 23, 2013
Cimientos.
Hace un rato, venía divagando producto de no dormir y lo liberador que ha sido dar por fin pasos concretos hacia adelante... No. La verdad es que siempre divago, pero esta fue una de las pocas veces en que sentí que de verdad estaba construyendo algo y no solo observando piezas inconexas del puzzle.
La verdad es que comencé a cuestionarme por qué esta sensación de "terriblidad" de mi relación anterior es tan poderosa como las ganas por recuperar ese espacio donde mi imaginario siente que es mi máxima aspiración de compromiso, confianza y cercanía. Por qué estas polaridades que a diario luchan por gobernar mi razonamiento son tan poderosas en sí mismas. Tan dañinas y deseables al mismo tiempo.
Tengo la sensación de que tiendo a valorar lo "superb" por sobre la calidad. Si es potente, sea bueno o malo, va a calar un poquito más hondo y llegará a tocar algo sensible (y frágil) de mi, de alguna manera.
Y no es por dejar de soñar con lo extraordinario, pero creo que parte de aprender a cuidarme tiene que ver con valorar aquello que me hace bien, sea grande o pequeñito. Abrir más los ojos a todo aquello que me he perdido por fijarme solo en lo potente. Y permitirme mutar tanto como hacer cimientos.
Es importante permitirme ser pantera o conejo... pero lo es mucho más, buscar el complemento que me permita crecer y construir, sin desarmarme cada vez como un castillo de naipes.
La verdad es que comencé a cuestionarme por qué esta sensación de "terriblidad" de mi relación anterior es tan poderosa como las ganas por recuperar ese espacio donde mi imaginario siente que es mi máxima aspiración de compromiso, confianza y cercanía. Por qué estas polaridades que a diario luchan por gobernar mi razonamiento son tan poderosas en sí mismas. Tan dañinas y deseables al mismo tiempo.
Tengo la sensación de que tiendo a valorar lo "superb" por sobre la calidad. Si es potente, sea bueno o malo, va a calar un poquito más hondo y llegará a tocar algo sensible (y frágil) de mi, de alguna manera.
Y no es por dejar de soñar con lo extraordinario, pero creo que parte de aprender a cuidarme tiene que ver con valorar aquello que me hace bien, sea grande o pequeñito. Abrir más los ojos a todo aquello que me he perdido por fijarme solo en lo potente. Y permitirme mutar tanto como hacer cimientos.
Es importante permitirme ser pantera o conejo... pero lo es mucho más, buscar el complemento que me permita crecer y construir, sin desarmarme cada vez como un castillo de naipes.
febrero 13, 2013
La Buscadora.
Rasgo lo que queda de mis alas rotas y grito, como si con ello pudiera acallar el dolor de mis entrañas.
Observo a lo lejos como un cuervo solitario se acerca con timidez a metros del charco de sangre que comienza a fundirse en la arena.
Intento ponerme de pie mientras el temblor de mis rodillas hace lo suyo por volver lo que queda de mí al suelo, poco antes de notar que es todo mi cuerpo el que sigue ese arrítmico impulso eléctrico que nada más me recuerda al miedo.
Estoy desnuda, y me parece que incluso mi propia piel es transparente y puedo ver a través de ella la sangre que no cesa de fluir.
(Como la vida).
Estoy indefensa, abatida. De rodillas ante un mundo que no hace más que continuar su cauce natural. Estoy rendida ante mis propios anhelos y he abandonado la esperanza de siquiera volver a empuñar mi mano y continuar la batalla.
Estoy cansada. Cansada de correr en círculos y obtener las mismas pistas una y otra vez sin poder entenderlas. Hastiada de sentirme cada vez más idiota ante mí misma, de marcar huellas que no consigo asociar con quien creo ser; con quien quiero ser. Avergonzada de las máscaras que he usado sin querer, sin darme cuenta.
Quiero con todas mis fuerzas recoger estos garabatos que he escrito en páginas dispersas y darles sentido; pero tienen su propio idioma y no dialogan conmigo. Su complejidad (o simpleza) supera por mucho mis límites... y me siento abandonada, aún por mis propias creaciones. Aún por mi propio yo.
(Busco un refugio).
Intento ponerme de pie, aunque el cuervo parece deleitarse con mi falta de voluntad y no quiero arruinarle la escena. Tiemblo... y puedo sentir con cada pequeña sacudida, como el miedo se apodera de mí y me aprisiona entre sus cadenas.
No quiero perder esta batalla. La he luchado mil veces y siempre termino rendida ante lo inevitable. No quiero descansar en lo infinito sin antes armar las piezas que le siguen faltando a mi puzzle. Quiero entender. Que la falta de sentido sea mi guía y me lleve a comprender el idioma de lo inconcluso. Avanzar, a tientas a través de la bruma. Pero ir hacia adelante.
(Abrir los ojos).
Nadie puede acompañarme en este viaje. Sólo mis sombras, mis máscaras y yo.
Es momento de que la Buscadora continúe su camino...
Observo a lo lejos como un cuervo solitario se acerca con timidez a metros del charco de sangre que comienza a fundirse en la arena.
Intento ponerme de pie mientras el temblor de mis rodillas hace lo suyo por volver lo que queda de mí al suelo, poco antes de notar que es todo mi cuerpo el que sigue ese arrítmico impulso eléctrico que nada más me recuerda al miedo.
Estoy desnuda, y me parece que incluso mi propia piel es transparente y puedo ver a través de ella la sangre que no cesa de fluir.
(Como la vida).
Estoy indefensa, abatida. De rodillas ante un mundo que no hace más que continuar su cauce natural. Estoy rendida ante mis propios anhelos y he abandonado la esperanza de siquiera volver a empuñar mi mano y continuar la batalla.
Estoy cansada. Cansada de correr en círculos y obtener las mismas pistas una y otra vez sin poder entenderlas. Hastiada de sentirme cada vez más idiota ante mí misma, de marcar huellas que no consigo asociar con quien creo ser; con quien quiero ser. Avergonzada de las máscaras que he usado sin querer, sin darme cuenta.
Quiero con todas mis fuerzas recoger estos garabatos que he escrito en páginas dispersas y darles sentido; pero tienen su propio idioma y no dialogan conmigo. Su complejidad (o simpleza) supera por mucho mis límites... y me siento abandonada, aún por mis propias creaciones. Aún por mi propio yo.
(Busco un refugio).
Intento ponerme de pie, aunque el cuervo parece deleitarse con mi falta de voluntad y no quiero arruinarle la escena. Tiemblo... y puedo sentir con cada pequeña sacudida, como el miedo se apodera de mí y me aprisiona entre sus cadenas.
No quiero perder esta batalla. La he luchado mil veces y siempre termino rendida ante lo inevitable. No quiero descansar en lo infinito sin antes armar las piezas que le siguen faltando a mi puzzle. Quiero entender. Que la falta de sentido sea mi guía y me lleve a comprender el idioma de lo inconcluso. Avanzar, a tientas a través de la bruma. Pero ir hacia adelante.
(Abrir los ojos).
Nadie puede acompañarme en este viaje. Sólo mis sombras, mis máscaras y yo.
Es momento de que la Buscadora continúe su camino...
febrero 01, 2013
Aqui.
Últimamente me he estado preguntando el sentido de escribir acá. ¿Por qué no lo hago en un cuaderno donde sólo yo pueda leer? No tengo intención de que nadie lea esto y la verdad, me angustia un poco pensar que alguna vez alguien llegue hasta este espacio y considere con demasiada literalidad mis palabras.
En general escribo muy desde el "estomago". A veces uso metáforas para referirme a cuestiones que me cuesta expresar y otras veces exagero la emoción, lo que me permite sentir que el desahogo es mayor.
Siento la necesidad de explicar esto cada cierto tiempo, porque no quiero que quien llegue acá, ya sea por error o por algún desliz histérico de mi parte, comprenda que lo que lee aquí, debe tomarlo como cualquier otro texto literario y considerar sus conclusiones como hipótesis posibles.
Y bueno, últimamente he estado pensando mucho más que esas aclaraciones: Hace poco asumí que he sido bastante intransigente conmigo este último año y que en estos momentos eso me está pasando la cuenta. Si bien tengo un ciclo depresivo bien marcado, que convive bastante tranquilamente con mi funcionamiento normal, he pasado por muchos quiebres y cambios repentinos que me desarmaron y lastimaron en varios niveles.
Digo que he sido intransigente, porque seguí adelante ignorando lo que me pasaba y lo mucho que iba cargando pedacitos de mi con cada paso; y porque de alguna manera iba actuando desde la fragilidad y la ceguera, siendo y haciendo cosas que no coinciden con quien me identifico.
Siento que hice mucho mal.
Por lo mismo necesito plasmar así de concretamente las cosas (tanto como me es posible), para unir los fragmentos de lucidez y darle algo de sentido, forma y proyección a toda esta historia.
Incluso ahora que lo menciono, ni siquiera necesito comprender la imagen completa, si no lo que alcanzo a vislumbrar que aun hoy se mantiene vigente y puede estar afectando la forma en la que vivo: mi mundo interno y mis relaciones, principalmente.
Quizás abarque mucho más y no sólo la "multicrisis" 2012. La verdad no lo sé.
Y claro, este ejercicio racional no hará mas que armar un esquema en mi cabeza que me permita comprender y tratar de actuar desde ahí en el futuro, pero poco puede hacer por desahogar mi pecho: de eso se encargan las divagaciones.
A veces quisiera gritar y sacar fuera esta especie de bola de nieve que llevo dentro; y en otras, se convierte en un gran vacío oscuro, que me hace perder el sentido.
Es una sensación muy infantil de protección - esto de gritar, me refiero. Porque ni siquiera soy capaz de hacerme cargo de lo que sale de mi boca (o de mis manos, si es el caso) y aceptar una mano o lo que venga del exterior. Estoy tan replegada en mi, que me asusto y retrocedo: negándolo, riéndome... de alguna manera que me permita desviar la atención. Me pregunto si hago eso también ahora o cuando algo me duele. Pienso que quizás esto de ahogarme y sentirlo todo como una enorme montaña no es mas que una defensa más que me impide enfrentar directamente lo que ocurre. Rodeo, niego, fantaseo. Suena coherente.
Y hay cosas que no consigo mirar, ni siquiera rodeándolas. Es tan doloroso saber que existen o, mas bien, que hay un espacio en mi que está cargado de una energía sin forma que a ratos me susurra al oído.
Estoy asustada. Forzándome a tomar las cosas con mesura, tragándome la tristeza, rabia y desesperanza para dar un paso más. Si llego a salir de mi línea de control, me desarmo y tiño todo con la turbiedad de mis emociones.
A veces desearía tener la fuerza para dejar de existir. Dejar de ampararme en el imaginario de que es una salida posible y tomarla, sin que nada mas importe. Y muchas veces fue así, nada me importaba, ni siquiera la muerte misma. ¿Por qué, incluso entonces, tenía control sobre mi y no lo tengo hoy con detalles tan nimios?
¿Por qué no puedo protegerme y tomar la distancia necesaria que me permita no salir lastimada en cada paso que doy? Tengo miedo todo el tiempo, dudo de mi y mis decisiones, de mis palabras. Y todo duele demasiado, como si el mundo estuviera cubierto de espinas y me hiciera pequeñas heridas cada vez.
Siento que soy como un virus. Una mutación de la mierda que fui en un mal momento, donde dando lo mejor de mi, resultó en lo peor... ¿Qué puedo esperad ahora? ¿Que confianza puedo tener en qué? Siempre he creído que lastimo a los que se acercan y la vida no ha hecho mas que demostrarme, que entre mas cerca, mas dañados salen.
Y entiendo que no son mas que mis rasgos narcisistas los que me llevan a pensar de esa manera, como si el mundo girara en mi contra, como si la única y gran responsable acá fuera yo. Pero pucha que duele ver a las personas que mas me han importado en la vida, siendo pasadas a llevar por mis malas decisiones.
Me siento responsable. No culpable, responsable. Siento que muchas veces tomé decisiones estando consciente de lo que hacia, incrédula de las consecuencias, pero las intuía de alguna manera. ¿Por qué no puedo controlarme? ¿Por qué no consigo proteger nada..? Ni siquiera yo soy capaz de quitarme de la línea de fuego.
Estoy cansada. Mas tranquila, pero cansada al fin. Tengo la sensación de que me tragué una bomba de tiempo, que ha ido dando pequeñas descargas en el tiempo, pero que su poder destructivo no ha sido liberado aun. Y me asusta.
En general escribo muy desde el "estomago". A veces uso metáforas para referirme a cuestiones que me cuesta expresar y otras veces exagero la emoción, lo que me permite sentir que el desahogo es mayor.
Siento la necesidad de explicar esto cada cierto tiempo, porque no quiero que quien llegue acá, ya sea por error o por algún desliz histérico de mi parte, comprenda que lo que lee aquí, debe tomarlo como cualquier otro texto literario y considerar sus conclusiones como hipótesis posibles.
Y bueno, últimamente he estado pensando mucho más que esas aclaraciones: Hace poco asumí que he sido bastante intransigente conmigo este último año y que en estos momentos eso me está pasando la cuenta. Si bien tengo un ciclo depresivo bien marcado, que convive bastante tranquilamente con mi funcionamiento normal, he pasado por muchos quiebres y cambios repentinos que me desarmaron y lastimaron en varios niveles.
Digo que he sido intransigente, porque seguí adelante ignorando lo que me pasaba y lo mucho que iba cargando pedacitos de mi con cada paso; y porque de alguna manera iba actuando desde la fragilidad y la ceguera, siendo y haciendo cosas que no coinciden con quien me identifico.
Siento que hice mucho mal.
Por lo mismo necesito plasmar así de concretamente las cosas (tanto como me es posible), para unir los fragmentos de lucidez y darle algo de sentido, forma y proyección a toda esta historia.
Incluso ahora que lo menciono, ni siquiera necesito comprender la imagen completa, si no lo que alcanzo a vislumbrar que aun hoy se mantiene vigente y puede estar afectando la forma en la que vivo: mi mundo interno y mis relaciones, principalmente.
Quizás abarque mucho más y no sólo la "multicrisis" 2012. La verdad no lo sé.
Y claro, este ejercicio racional no hará mas que armar un esquema en mi cabeza que me permita comprender y tratar de actuar desde ahí en el futuro, pero poco puede hacer por desahogar mi pecho: de eso se encargan las divagaciones.
A veces quisiera gritar y sacar fuera esta especie de bola de nieve que llevo dentro; y en otras, se convierte en un gran vacío oscuro, que me hace perder el sentido.
Es una sensación muy infantil de protección - esto de gritar, me refiero. Porque ni siquiera soy capaz de hacerme cargo de lo que sale de mi boca (o de mis manos, si es el caso) y aceptar una mano o lo que venga del exterior. Estoy tan replegada en mi, que me asusto y retrocedo: negándolo, riéndome... de alguna manera que me permita desviar la atención. Me pregunto si hago eso también ahora o cuando algo me duele. Pienso que quizás esto de ahogarme y sentirlo todo como una enorme montaña no es mas que una defensa más que me impide enfrentar directamente lo que ocurre. Rodeo, niego, fantaseo. Suena coherente.
Y hay cosas que no consigo mirar, ni siquiera rodeándolas. Es tan doloroso saber que existen o, mas bien, que hay un espacio en mi que está cargado de una energía sin forma que a ratos me susurra al oído.
Estoy asustada. Forzándome a tomar las cosas con mesura, tragándome la tristeza, rabia y desesperanza para dar un paso más. Si llego a salir de mi línea de control, me desarmo y tiño todo con la turbiedad de mis emociones.
A veces desearía tener la fuerza para dejar de existir. Dejar de ampararme en el imaginario de que es una salida posible y tomarla, sin que nada mas importe. Y muchas veces fue así, nada me importaba, ni siquiera la muerte misma. ¿Por qué, incluso entonces, tenía control sobre mi y no lo tengo hoy con detalles tan nimios?
¿Por qué no puedo protegerme y tomar la distancia necesaria que me permita no salir lastimada en cada paso que doy? Tengo miedo todo el tiempo, dudo de mi y mis decisiones, de mis palabras. Y todo duele demasiado, como si el mundo estuviera cubierto de espinas y me hiciera pequeñas heridas cada vez.
Siento que soy como un virus. Una mutación de la mierda que fui en un mal momento, donde dando lo mejor de mi, resultó en lo peor... ¿Qué puedo esperad ahora? ¿Que confianza puedo tener en qué? Siempre he creído que lastimo a los que se acercan y la vida no ha hecho mas que demostrarme, que entre mas cerca, mas dañados salen.
Y entiendo que no son mas que mis rasgos narcisistas los que me llevan a pensar de esa manera, como si el mundo girara en mi contra, como si la única y gran responsable acá fuera yo. Pero pucha que duele ver a las personas que mas me han importado en la vida, siendo pasadas a llevar por mis malas decisiones.
Me siento responsable. No culpable, responsable. Siento que muchas veces tomé decisiones estando consciente de lo que hacia, incrédula de las consecuencias, pero las intuía de alguna manera. ¿Por qué no puedo controlarme? ¿Por qué no consigo proteger nada..? Ni siquiera yo soy capaz de quitarme de la línea de fuego.
Estoy cansada. Mas tranquila, pero cansada al fin. Tengo la sensación de que me tragué una bomba de tiempo, que ha ido dando pequeñas descargas en el tiempo, pero que su poder destructivo no ha sido liberado aun. Y me asusta.
enero 31, 2013
6.
Hoy he querido desaparecer, apagar mi luz y desencadenarme de este torbellino que no consigo controlar.
He intentado, como veces antes, coartar mi libertad con la única salida posible que me separa de lo sensato.
Quiero alejarte de estas sombras que tiñen todo lo que toco. Apartar de mi todo rastro de humanidad para no volver a ser quien fui.
Estoy de pie en el abismo. Pies juntos, ojos cerrados y la decisión de no traerte aquí conmigo.
Hoy recordé quien fui y las decisiones que tomé. Me convertí en mi propio juez y decidí declararme culpable.
No quiero dañarte. No quiero ser estas sombras, pero no puedo evitar paralizarme cada vez que las siento cerca.
No soy quien crees. Y quiero serlo sin engañarte; sin tragarme las lagrimas que me ahogan. Sin limpiar mis ojos cada vez que te miro.
Estoy harta de intentar controlarlo todo. De creer que guardando este dolor en lo mas profundo de mi alma, dejara de recordarme lo mucho que duele existir. Me cansé de mi cinismo, de negar el miedo que me da despertar cada día, sabiendo lo que puedo llegar a ser si no me cuido.
Me cansé. Me rindo.
He intentado, como veces antes, coartar mi libertad con la única salida posible que me separa de lo sensato.
Quiero alejarte de estas sombras que tiñen todo lo que toco. Apartar de mi todo rastro de humanidad para no volver a ser quien fui.
Estoy de pie en el abismo. Pies juntos, ojos cerrados y la decisión de no traerte aquí conmigo.
Hoy recordé quien fui y las decisiones que tomé. Me convertí en mi propio juez y decidí declararme culpable.
No quiero dañarte. No quiero ser estas sombras, pero no puedo evitar paralizarme cada vez que las siento cerca.
No soy quien crees. Y quiero serlo sin engañarte; sin tragarme las lagrimas que me ahogan. Sin limpiar mis ojos cada vez que te miro.
Estoy harta de intentar controlarlo todo. De creer que guardando este dolor en lo mas profundo de mi alma, dejara de recordarme lo mucho que duele existir. Me cansé de mi cinismo, de negar el miedo que me da despertar cada día, sabiendo lo que puedo llegar a ser si no me cuido.
Me cansé. Me rindo.
enero 21, 2013
Desapareciendo.
Hay días en que solo quiero desaparecer. Entregarme a las arenas del tiempo y permitir que hagan su trabajo sin resistir ni un momento.
He intentado ser fuerte, recordar lo que he aprendido y agradecer mi camino; pero hay algo, una especie de fuerza infinita que me devuelve al cauce del río, camino al inicio de mi viaje.
Y me duele, me pesa el alma nadar contra esta fuerza que parece provenir de la vida misma. Lastima sentirse asi dia tras dia, sin poder escapar de la confusión: de la locura.
Creo que te sigo buscando en sueños, aunque le jure a la vida que ya he volado lejos. Quiero hacer las cosas bien, pero forzarme a callar solo lo está haciendo mas doloroso.
No se que hacer. No se donde ir... pero hacia adelante hoy no parece ser una opción. ¿Que es lo que lastima tanto? El recuerdo, el silencio o la añoranza. Quizás tan solo la falta y lo no dicho.
Si lees esto, no creo que importe si no, quiero que sepas que extraño la que era a tu lado. Extraño ir hacia adelante con total seguridad, sabiendo que una mano estaba ahí para levantarme. Recuerdo que nada de eso nos hacia felices... Tal vez por eso estoy tan confundida.
Extraño tu piel y tus abrazos, tu voz, tus besos. Extraño lo doloroso y lo agradable. Te extraño a ti.
Y es absurdo, porque nada de eso volverá nunca. Ninguno podría tolerarlo con quienes somos hoy... pero me extraño :( Quiero sentirme segura nuevamente, quiero amar sin miedo, sentir esa libertad... que quizás yo solo sentí a tu lado.
Espero que seas feliz. Lucharé por ser adulta de una vez.
Te quiero.
He intentado ser fuerte, recordar lo que he aprendido y agradecer mi camino; pero hay algo, una especie de fuerza infinita que me devuelve al cauce del río, camino al inicio de mi viaje.
Y me duele, me pesa el alma nadar contra esta fuerza que parece provenir de la vida misma. Lastima sentirse asi dia tras dia, sin poder escapar de la confusión: de la locura.
Creo que te sigo buscando en sueños, aunque le jure a la vida que ya he volado lejos. Quiero hacer las cosas bien, pero forzarme a callar solo lo está haciendo mas doloroso.
No se que hacer. No se donde ir... pero hacia adelante hoy no parece ser una opción. ¿Que es lo que lastima tanto? El recuerdo, el silencio o la añoranza. Quizás tan solo la falta y lo no dicho.
Si lees esto, no creo que importe si no, quiero que sepas que extraño la que era a tu lado. Extraño ir hacia adelante con total seguridad, sabiendo que una mano estaba ahí para levantarme. Recuerdo que nada de eso nos hacia felices... Tal vez por eso estoy tan confundida.
Extraño tu piel y tus abrazos, tu voz, tus besos. Extraño lo doloroso y lo agradable. Te extraño a ti.
Y es absurdo, porque nada de eso volverá nunca. Ninguno podría tolerarlo con quienes somos hoy... pero me extraño :( Quiero sentirme segura nuevamente, quiero amar sin miedo, sentir esa libertad... que quizás yo solo sentí a tu lado.
Espero que seas feliz. Lucharé por ser adulta de una vez.
Te quiero.
enero 20, 2013
Vaivenes
Hay momentos en que solo deseo que todo se detenga, como si de alguna forma tener un respiro mas me permitiera descansar y hacer que todo vuelva a tener sentido.
¿Qué hay de mi en todo esto? Siento que me he dejado llevar, esperando que de alguna manera la vida me entregue esas mismas respuestas que ya conozco de antemano. ¿Hacia donde voy esta vez? Todo cambia continuamente y es como si vivir y morir fueran ciclos no resueltos que se tiñen unos a otros, perdiendo su propia identidad.
Perdiendo mi identidad.
Pide y recibirás. Sólo quiero entender con qué cartas juego, para apostar a ganador. Aún sabiendo que eso no pasará.
Recibo. Es mi momento de entregar. De marcar mis pasos en la orilla y dejar que ese vaivén incesante se apodere de mis sentidos y me impulse hacia adelante, a lo desconocido.
Te extraño. Los extraño. Hay piezas de mi que sienten aun ese vacío... Como si la herida jamás fuera a parar de sangrar. Lo siento por tomar malas decisiones. Esta vez no será lo mismo. Hoy camino sobre mis dos pies y estas huellas no se forjaran apoyadas en nadie... Hoy puedo avanzar, aún con el frío calando mis huesos y con la muerte susurrando en mi oído cada vez mas fuerte.
Tengo miedo. Estoy aterrada. Pero no me paralizaré de nuevo... Avanzaré con este peso hasta que pueda dialogar nuevamente con esas zonas de mi que arden con fuerza; seguiré adelante. Ya no puedo esperar a estar mejor para hacerlo. Decido ignorar a las sombras que me rodean y avanzar a tientas hasta encontrar un asidero.
Quiero ser libre. De ti, de mi, de nosotros.
Si me equivoco esta vez, espero no enceguecerme y ser capaz de abrir los ojos aun en la tormenta.
Estoy. Soy. Me habito.
¿Qué hay de mi en todo esto? Siento que me he dejado llevar, esperando que de alguna manera la vida me entregue esas mismas respuestas que ya conozco de antemano. ¿Hacia donde voy esta vez? Todo cambia continuamente y es como si vivir y morir fueran ciclos no resueltos que se tiñen unos a otros, perdiendo su propia identidad.
Perdiendo mi identidad.
Pide y recibirás. Sólo quiero entender con qué cartas juego, para apostar a ganador. Aún sabiendo que eso no pasará.
Recibo. Es mi momento de entregar. De marcar mis pasos en la orilla y dejar que ese vaivén incesante se apodere de mis sentidos y me impulse hacia adelante, a lo desconocido.
Te extraño. Los extraño. Hay piezas de mi que sienten aun ese vacío... Como si la herida jamás fuera a parar de sangrar. Lo siento por tomar malas decisiones. Esta vez no será lo mismo. Hoy camino sobre mis dos pies y estas huellas no se forjaran apoyadas en nadie... Hoy puedo avanzar, aún con el frío calando mis huesos y con la muerte susurrando en mi oído cada vez mas fuerte.
Tengo miedo. Estoy aterrada. Pero no me paralizaré de nuevo... Avanzaré con este peso hasta que pueda dialogar nuevamente con esas zonas de mi que arden con fuerza; seguiré adelante. Ya no puedo esperar a estar mejor para hacerlo. Decido ignorar a las sombras que me rodean y avanzar a tientas hasta encontrar un asidero.
Quiero ser libre. De ti, de mi, de nosotros.
Si me equivoco esta vez, espero no enceguecerme y ser capaz de abrir los ojos aun en la tormenta.
Estoy. Soy. Me habito.
diciembre 31, 2012
#100CosasQueMeHacenFeliz
001. Mirar el atardecer
002. Escuchar música
003. El sonido del mar
004. Escribir
005. Un libro escrito con cariño
006. Sentir que puedo ayudar a alguien
007. Una sonrisa
008. Conocer a alguien interesante
009. Tener un debate lo suficientemente objetivo
010. Un beso en la mejilla
011. Comer helado
012. Un abrazo con sentimiento
013. Un juego con buen argumento
014. Meditar
015. Sentir el viento rozando mi piel
016. Mis gatas
017. Los desafíos
018. Cuestionarme absolutamente todo
019. La voz de mi mami
020. El chocolate
021. Pasar tiempo con mis amigos
022. Trabajar en Lan
023. Terminar fin de mes con el saldo en azul
024. Tener dinero para malcriar a la gente que quiero (incluyéndome)
025. La fruta
026. Las conversaciones profundas
027. Las conversaciones filosóficas
028. Las conversaciones incoherentes
029. Ser pequeña
030. Sentir que soy capaz de aprender de mis errores
031. Las texturas esponjosas xD
032. Ser psicóloga
033. Los rituales
034. Observar a las personas
035. Cantar
036. El té
037. Ser ñoña/geek/nerd
038. Viajar
039. Vegetar/ser planta/vagar
040. Ser dispersa
041. Los detalles
042. Ir al cine
043. Los fenómenos naturales
044. Alcanzar mis metas
045. Leer un "buenos días" al ver mi celu en la mañana
046. Vivir de momentos y no de ideales
047. Tener intereses diversos
048. Ser inquieta
049. Dormir de guata
050. Cultivar plantas/flores
051. Aprender
052. Crear
053. Soñar despierta
054. Los animales
055. Los logros, tanto ajenos como propios
056. La validación externa
057. La validación interna
058. Ser directa
059. El sarcasmo
060. La fantasía
070. Las metáforas
071. La buena ortografía
072. Las ofertas
073. Andar descalza
074. Mantener lazos
075. Crear lazos nuevos
076. Montar caballos
077. Nadar
078. Sacar fotos
079. Que respeten mi espacio
080. Confiar en alguien
081. Que alguien confíe en mi
082. Saber que todos estamos unidos de alguna manera
083. Caminar bajo la lluvia
084. Cocinar
085. Las sorpresas
086. Que alguien pueda "leerme" sin preguntar en qué estoy
087. El sonido de la lluvia
088. El "silencio"
089. Atreverme
090. Internet
091. La metafísica
092. Seguir el camino de la Buscadora
093. El respeto
094. La libertad
095. El perdón/No ser rencorosa
096. La soledad/La compañía, cada una en su momento
097. Ser un tanto obsesiva
098. La relatividad
099. Improvisar
100. Darme la oportunidad de ser feliz
002. Escuchar música
003. El sonido del mar
004. Escribir
005. Un libro escrito con cariño
006. Sentir que puedo ayudar a alguien
007. Una sonrisa
008. Conocer a alguien interesante
009. Tener un debate lo suficientemente objetivo
010. Un beso en la mejilla
011. Comer helado
012. Un abrazo con sentimiento
013. Un juego con buen argumento
014. Meditar
015. Sentir el viento rozando mi piel
016. Mis gatas
017. Los desafíos
018. Cuestionarme absolutamente todo
019. La voz de mi mami
020. El chocolate
021. Pasar tiempo con mis amigos
022. Trabajar en Lan
023. Terminar fin de mes con el saldo en azul
024. Tener dinero para malcriar a la gente que quiero (incluyéndome)
025. La fruta
026. Las conversaciones profundas
027. Las conversaciones filosóficas
028. Las conversaciones incoherentes
029. Ser pequeña
030. Sentir que soy capaz de aprender de mis errores
031. Las texturas esponjosas xD
032. Ser psicóloga
033. Los rituales
034. Observar a las personas
035. Cantar
036. El té
037. Ser ñoña/geek/nerd
038. Viajar
039. Vegetar/ser planta/vagar
040. Ser dispersa
041. Los detalles
042. Ir al cine
043. Los fenómenos naturales
044. Alcanzar mis metas
045. Leer un "buenos días" al ver mi celu en la mañana
046. Vivir de momentos y no de ideales
047. Tener intereses diversos
048. Ser inquieta
049. Dormir de guata
050. Cultivar plantas/flores
051. Aprender
052. Crear
053. Soñar despierta
054. Los animales
055. Los logros, tanto ajenos como propios
056. La validación externa
057. La validación interna
058. Ser directa
059. El sarcasmo
060. La fantasía
070. Las metáforas
071. La buena ortografía
072. Las ofertas
073. Andar descalza
074. Mantener lazos
075. Crear lazos nuevos
076. Montar caballos
077. Nadar
078. Sacar fotos
079. Que respeten mi espacio
080. Confiar en alguien
081. Que alguien confíe en mi
082. Saber que todos estamos unidos de alguna manera
083. Caminar bajo la lluvia
084. Cocinar
085. Las sorpresas
086. Que alguien pueda "leerme" sin preguntar en qué estoy
087. El sonido de la lluvia
088. El "silencio"
089. Atreverme
090. Internet
091. La metafísica
092. Seguir el camino de la Buscadora
093. El respeto
094. La libertad
095. El perdón/No ser rencorosa
096. La soledad/La compañía, cada una en su momento
097. Ser un tanto obsesiva
098. La relatividad
099. Improvisar
100. Darme la oportunidad de ser feliz
Todo tiene su espacio
A professor stood before his philosophy class and had some items in front of him. When the class began, he wordlessly picked up a very large and empty mayonnaise jar and proceeded to fill it with golf balls. He then asked the students if the jar was full. They agreed that it was.
The professor then picked up a box of pebbles and poured them into the jar. He shook the jar lightly. The pebbles rolled into the open areas between the golf balls. He then asked the students again if the jar was full. They agreed it was.
The professor next picked up a box of sand and poured it into the jar. Of course, the sand filled up everything else. He asked once more if the jar was full.. The students responded with a unanimous ‘yes.’
The professor then produced two Beers from under the table and poured the entire contents into the jar effectively filling the empty space between the sand.The students laughed..
‘Now,’ said the professor as the laughter subsided, ‘I want you to recognize that this jar represents your life. The golf balls are the important things—-your family, your children, your health, your friends and your favorite passions—-and if everything else was lost and only they remained, your life would still be full. The pebbles are the other things that matter like your job, your house and your car.. The sand is everything else—-the small stuff.
‘If you put the sand into the jar first,’ he continued, ‘there is no room for the pebbles or the golf balls. The same goes for life.
If you spend all your time and energy on the small stuff you will never have room for the things that are important to you.
Pay attention to the things that are critical to your happiness.
Spend time with your children. Spend time with your parents. Visit with grandparents. Take your spouse out to dinner. Play another 18. There will always be time to clean the house and mow the lawn.
Take care of the golf balls first—-the things that really matter. Set your priorities. The rest is just sand.
One of the students raised her hand and inquired what the Beer represented. The professor smiled and said, ‘I’m glad you asked.’ The Beer just shows you that no matter how full your life may seem, there’s always room for a couple of Beers with a friend.
The professor then picked up a box of pebbles and poured them into the jar. He shook the jar lightly. The pebbles rolled into the open areas between the golf balls. He then asked the students again if the jar was full. They agreed it was.
The professor next picked up a box of sand and poured it into the jar. Of course, the sand filled up everything else. He asked once more if the jar was full.. The students responded with a unanimous ‘yes.’
The professor then produced two Beers from under the table and poured the entire contents into the jar effectively filling the empty space between the sand.The students laughed..
‘Now,’ said the professor as the laughter subsided, ‘I want you to recognize that this jar represents your life. The golf balls are the important things—-your family, your children, your health, your friends and your favorite passions—-and if everything else was lost and only they remained, your life would still be full. The pebbles are the other things that matter like your job, your house and your car.. The sand is everything else—-the small stuff.
‘If you put the sand into the jar first,’ he continued, ‘there is no room for the pebbles or the golf balls. The same goes for life.
If you spend all your time and energy on the small stuff you will never have room for the things that are important to you.
Pay attention to the things that are critical to your happiness.
Spend time with your children. Spend time with your parents. Visit with grandparents. Take your spouse out to dinner. Play another 18. There will always be time to clean the house and mow the lawn.
Take care of the golf balls first—-the things that really matter. Set your priorities. The rest is just sand.
One of the students raised her hand and inquired what the Beer represented. The professor smiled and said, ‘I’m glad you asked.’ The Beer just shows you that no matter how full your life may seem, there’s always room for a couple of Beers with a friend.
Hoy...
Señor mi Dios, dueño del tiempo y de la eternidad, tuyo es el hoy y el mañana, el pasado y el futuro. Al terminar este año quiero darte gracias por todo aquello que he recibido de Ti.
Gracias por la vida y el amor, por las flores, el aire y el sol, por la alegría y el dolor, por cuanto fue posible y por lo que no pudo ser.
Te ofrezco cuanto hice en este año, el trabajo que pude realizar y las cosas que pasaron por mis manos y lo que con ellas pude construir.
Te presento a las personas que a lo largo de estos meses amé, las amistades nuevas y los antiguos amores, los más cercanos a mí y los que están más lejos, los que me dieron su mano y aquellos a los que pude ayudar, con los que compartí la vida, el trabajo, el dolor y la alegría.
Pero también Señor, hoy quiero pedirte perdón, perdón por el tiempo perdido, por el dinero mal gastado, por la palabra inútil y el amor desperdiciado, perdón por las obras vacías y por el trabajo mal hecho, y perdón por vivir sin entusiasmo.
También por la oración que poco a poco fui aplazando y que hasta ahora vengo a presentarte, por todos mis olvidos, descuidos y silencios. Nuevamente te pido perdón.
En los próximos días iniciaremos un nuevo año, detengo mi vida ante el nuevo calendario aún sin estrenar y te presento estos días que sólo "TÚ" sabes si llegaré a vivirlos.
Hoy te pido para mí y los míos la paz y la alegría, la fuerza y la prudencia, la humildad y la sabiduría.
Quiero vivir cada día con optimismo y bondad llevando a todas partes un corazón lleno de comprensión y paz.
Cierra Tú mis oídos a toda falsedad y mis labios a palabras mentirosas, egoístas o hirientes.
Abre en cambio mi ser a todo lo que es bueno, que mi espíritu se llene sólo de bendiciones y las derrame a cada paso que doy.
Y cólmame también a mí de bondad y de alegría para que cuantos conviven conmigo o se acerquen a mí encuentren en mi vida un poquito de TI.
Danos un año feliz y enséñanos a repartir felicidad.
Amén.
(Estas palabras no son mías y desconozco el autor, sólo las copio porque me parecieron hermosas y en cuanto lo leí no pude evitar emocionarme y, a pesar de no ser cristiana, sentirme representada por ellas)
Gracias por la vida y el amor, por las flores, el aire y el sol, por la alegría y el dolor, por cuanto fue posible y por lo que no pudo ser.
Te ofrezco cuanto hice en este año, el trabajo que pude realizar y las cosas que pasaron por mis manos y lo que con ellas pude construir.
Te presento a las personas que a lo largo de estos meses amé, las amistades nuevas y los antiguos amores, los más cercanos a mí y los que están más lejos, los que me dieron su mano y aquellos a los que pude ayudar, con los que compartí la vida, el trabajo, el dolor y la alegría.
Pero también Señor, hoy quiero pedirte perdón, perdón por el tiempo perdido, por el dinero mal gastado, por la palabra inútil y el amor desperdiciado, perdón por las obras vacías y por el trabajo mal hecho, y perdón por vivir sin entusiasmo.
También por la oración que poco a poco fui aplazando y que hasta ahora vengo a presentarte, por todos mis olvidos, descuidos y silencios. Nuevamente te pido perdón.
En los próximos días iniciaremos un nuevo año, detengo mi vida ante el nuevo calendario aún sin estrenar y te presento estos días que sólo "TÚ" sabes si llegaré a vivirlos.
Hoy te pido para mí y los míos la paz y la alegría, la fuerza y la prudencia, la humildad y la sabiduría.
Quiero vivir cada día con optimismo y bondad llevando a todas partes un corazón lleno de comprensión y paz.
Cierra Tú mis oídos a toda falsedad y mis labios a palabras mentirosas, egoístas o hirientes.
Abre en cambio mi ser a todo lo que es bueno, que mi espíritu se llene sólo de bendiciones y las derrame a cada paso que doy.
Y cólmame también a mí de bondad y de alegría para que cuantos conviven conmigo o se acerquen a mí encuentren en mi vida un poquito de TI.
Danos un año feliz y enséñanos a repartir felicidad.
Amén.
(Estas palabras no son mías y desconozco el autor, sólo las copio porque me parecieron hermosas y en cuanto lo leí no pude evitar emocionarme y, a pesar de no ser cristiana, sentirme representada por ellas)
diciembre 10, 2012
Habitarme
Estoy cambiando de piel. Hoy, a través de mis ojos sin párpados, el mundo me parece amenazante, doloroso, inmenso. Tengo miedo de pisar en falso y volver a caer... Realmente no sé si pueda levantarme una vez más.
Esta vez estoy desnuda y puedo vestirme con la piel que necesito; puedo dejar de pensar en sombras y perderme en este luz que me enceguece. ¿Qué parte de mi me permite seguir caminando? No sé con certeza donde dirijo mis pasos, ni si sus manos comprenderán lo incierto de mis sentidos.
Quiero confiar en mi, creer que soy capaz de querer una realidad y luchar por ella, de dejar de padecer las causalidades de la vida y adueñarme de las marcas que dejan mis pasos en la arena.
Habitarme.
Esta vez estoy desnuda y puedo vestirme con la piel que necesito; puedo dejar de pensar en sombras y perderme en este luz que me enceguece. ¿Qué parte de mi me permite seguir caminando? No sé con certeza donde dirijo mis pasos, ni si sus manos comprenderán lo incierto de mis sentidos.
Quiero confiar en mi, creer que soy capaz de querer una realidad y luchar por ella, de dejar de padecer las causalidades de la vida y adueñarme de las marcas que dejan mis pasos en la arena.
Habitarme.
septiembre 16, 2012
Hoy
Hoy es un día en esos que me nace extrañarte; esos días en que más allá de la lógica y lo formal, necesito que me digas que todo está bien, que esta es sólo una parte del camino y que más allá de estas brumas que hoy me agobian, estás esperando al final.
Hoy necesito recordar quién soy, y quién eres... y quienes somos en esta historia. Necesito mirar a través de la ventana y recordar quienes son ellos. Necesito necesitar: necesito necesitarte.
Quiero sentir en mis huesos que este clima pronto va a cambiar, que podré sonreír como me gustaría, que podré extender mis alas y sacudirlas de este polvo que las tiñe de gris.
¿Qué será de nosotros después de esta tormenta? Me parece, que aunque cada vez me es más fácil caminar, más intenso es nuestro encuentro y más te resguardas en ti (de mi).
Hoy es un día en que necesito de ti, de tus palabras, de tu mirada... de tu silencio. Tan sólo compartir tu energía y entender que hay algo más allá. Recordar cuando dijiste que el dolor no es una opción, pero sí es mi decisión sufrir... Ya no quiero hacerlo.
Pero me pierdo... de mi, de ti, del mundo. Me dueles a ratos y en otros, creo que es el propio mundo que en su constante palpitar me lastima.
Quisiera que entendieras. Que sintieras. Que fueras.
Hoy necesito recordar quién soy, y quién eres... y quienes somos en esta historia. Necesito mirar a través de la ventana y recordar quienes son ellos. Necesito necesitar: necesito necesitarte.
Quiero sentir en mis huesos que este clima pronto va a cambiar, que podré sonreír como me gustaría, que podré extender mis alas y sacudirlas de este polvo que las tiñe de gris.
¿Qué será de nosotros después de esta tormenta? Me parece, que aunque cada vez me es más fácil caminar, más intenso es nuestro encuentro y más te resguardas en ti (de mi).
Hoy es un día en que necesito de ti, de tus palabras, de tu mirada... de tu silencio. Tan sólo compartir tu energía y entender que hay algo más allá. Recordar cuando dijiste que el dolor no es una opción, pero sí es mi decisión sufrir... Ya no quiero hacerlo.
Pero me pierdo... de mi, de ti, del mundo. Me dueles a ratos y en otros, creo que es el propio mundo que en su constante palpitar me lastima.
Quisiera que entendieras. Que sintieras. Que fueras.
agosto 21, 2012
Abismo
¿Quién eres tú y quién soy yo en esta conciencia perdida? He vuelto a mirarte a los ojos y a perderme en los abismos de la nada. ¿Quién dijo que si arriesgas todo terminas por apostar a ganador?
Camino en el silencio, con la boca marchita por las palabras que no encuentran arrullo. Quizás sólo debo cambiar mi rumbo y dejar de insistir.
He perdido por fin todo lo que me ata a este mundo. No hay nada peor que mirar a través de ti misma y ahogarte en el dolor sin rostro que han tallado los años.
Las voces han dejado de susurrar y las sombras intentan adueñarse de mis entrañas. Esta vez permitiré que me carcoman. Estoy cansada de luchar contra la realidad.
Lo que fue, se perdió en las arenas del tiempo y ahi debe enterrarse. Las palabras, los sueños y las ilusiones que me permitían mantener un paso firme hoy se han esfumado. Estoy de rodillas tallando mapas que no llevan a ningún lado. Lastimando mis palmas, humedeciendo el suelo con lágrimas que van hacia un río sin curso.
Estoy perdida. Mi alma, mi ser y mi mundo se han vuelto una parodia de aquello que siempre temí - como una mala película de terror con un final abierto.
Quiero fundirme con el silencio y lanzar gritos de dolor que nadie pueda escuchar. Quiero perderme entre las sombras y desaparecer para siempre, donde nadie recuerde que una vez existí. Quiero que deje de doler.
Estoy de rodillas ante el abismo y no tengo la fuerza de dar un paso más, aunque eso me libere de esta condena.
Camino en el silencio, con la boca marchita por las palabras que no encuentran arrullo. Quizás sólo debo cambiar mi rumbo y dejar de insistir.
He perdido por fin todo lo que me ata a este mundo. No hay nada peor que mirar a través de ti misma y ahogarte en el dolor sin rostro que han tallado los años.
Las voces han dejado de susurrar y las sombras intentan adueñarse de mis entrañas. Esta vez permitiré que me carcoman. Estoy cansada de luchar contra la realidad.
Lo que fue, se perdió en las arenas del tiempo y ahi debe enterrarse. Las palabras, los sueños y las ilusiones que me permitían mantener un paso firme hoy se han esfumado. Estoy de rodillas tallando mapas que no llevan a ningún lado. Lastimando mis palmas, humedeciendo el suelo con lágrimas que van hacia un río sin curso.
Estoy perdida. Mi alma, mi ser y mi mundo se han vuelto una parodia de aquello que siempre temí - como una mala película de terror con un final abierto.
Quiero fundirme con el silencio y lanzar gritos de dolor que nadie pueda escuchar. Quiero perderme entre las sombras y desaparecer para siempre, donde nadie recuerde que una vez existí. Quiero que deje de doler.
Estoy de rodillas ante el abismo y no tengo la fuerza de dar un paso más, aunque eso me libere de esta condena.
julio 12, 2012
julio 08, 2012
Heridas
Es mi intención que no lo entiendas, que incluso el leer entre líneas te sea difícil. A veces, como hoy, mis pasos se hunden en el lodo y me cuesta avanzar... sólo que esta vez quiero hundirme.
Estoy cansada. De ti y de todos. De este juego en el que conservar sentidos se vuelve un reto de supervivencia. Estoy harta de ser, harta de reafirmarme en cada momento. Harta de tener que luchar contra mí y perder las batallas.
He perdido mucha sangre. Ya no quiero curarme más. Quiero agonizar acá mismo y despojarme de las esperanzas que luchan por mantenerse a flote.
Estoy cambiando piel. Necesito morir esta vez.
Estoy cansada. De ti y de todos. De este juego en el que conservar sentidos se vuelve un reto de supervivencia. Estoy harta de ser, harta de reafirmarme en cada momento. Harta de tener que luchar contra mí y perder las batallas.
He perdido mucha sangre. Ya no quiero curarme más. Quiero agonizar acá mismo y despojarme de las esperanzas que luchan por mantenerse a flote.
Estoy cambiando piel. Necesito morir esta vez.
julio 03, 2012
Inconsistencia
¿Quién eres tú y quién soy yo en esta nada?
Más allá del sinsentido que me rodea,
he descubierto que hay otros
viajando a mi lado.
¿Quiénes son y que hay de ellos en mí?
Veo caos y tonos grises
Mis lentes necesitan una limpieza
o tal vez un cambio de cristal.
Estás en silencio y me miras desde la penumbra
Ya no escucho tus gritos,
ni las demandas incomprensibles.
Las voces han cesado ya dentro de mi cabeza.
Este silencio me perturba
pero he aprendido a esperar
No es el momento aún,
no podemos vernos a los ojos.
Frente a frente, no sabría qué decir
¿Qué idioma hablaremos?
Siento como si la nada se apoderara de mi
Y no tuviera nada que entregarte.
¿Qué quieres de mí?
¿Qué quiero de ti?
Silencio y espesa bruma.
Tiempo, calma, soledad.
Más allá del sinsentido que me rodea,
he descubierto que hay otros
viajando a mi lado.
¿Quiénes son y que hay de ellos en mí?
Veo caos y tonos grises
Mis lentes necesitan una limpieza
o tal vez un cambio de cristal.
Estás en silencio y me miras desde la penumbra
Ya no escucho tus gritos,
ni las demandas incomprensibles.
Las voces han cesado ya dentro de mi cabeza.
Este silencio me perturba
pero he aprendido a esperar
No es el momento aún,
no podemos vernos a los ojos.
Frente a frente, no sabría qué decir
¿Qué idioma hablaremos?
Siento como si la nada se apoderara de mi
Y no tuviera nada que entregarte.
¿Qué quieres de mí?
¿Qué quiero de ti?
Silencio y espesa bruma.
Tiempo, calma, soledad.
junio 30, 2012
Ser con otros
“Cuando me comprometí en la vía de la consciencia, me dije: no se puede cambiar el mundo, pero se puede empezar a cambiarlo; no se puede hacer una obra, pero se puede empezar a hacerla; no podemos cambiarnos, pero podemos empezar a cambiarnos. Lo maravilloso es empezar. Desde entonces decidí mantener conversaciones iniciáticas con cualquiera, introducir en mis creaciones una dimensión capaz de despertar. Ya no puedo salirme de la vía espiritual." (Alejandro Jodorowsky).
Hace tiempo que estoy montada en una montaña rusa de emociones que parecen estar inconexas. Nunca he sido muy buena para comprender ese aspecto de mí (y es que recién ahora caigo en cuenta que "comprender" es un mal verbo para lo que intento).
Hasta ahora no he conseguido darle continuidad a todo el cúmulo de experiencias que he estado viviendo cada vez más intensamente, pero hay algo que he podido sacar en claro con más fuerza que nunca: Estoy en un viaje que no puedo seguir ignorando.
El otro día, en una sesión de terapia, me topé diciendo que podría hablar allí de cualquier cosa menos de mis creencias espirituales, que eso era algo mío y que por decisión había preferido mantenerlo dentro mío (como si lo estuviera protegiendo de algo).
Creo que mi viaje me ha traído justo al punto contrario: al compartir, al sentirme parte, al ser-con-otros. De alguna forma, hoy no me parece tan amenazante intentar conceptualizar mis creencias, aunque las palabras no alcancen a abordar la complejidad de lo que experimento a diario. Ponerlo en el mundo me permite sentir que viajo con otros, dejarme fluir sin impedir que eso que me envuelve sea por sí mismo y se comunique.
Es una forma de comenzar. Pero también es la continuidad que no logro encontrar en otros aspectos.
Hace tiempo que estoy montada en una montaña rusa de emociones que parecen estar inconexas. Nunca he sido muy buena para comprender ese aspecto de mí (y es que recién ahora caigo en cuenta que "comprender" es un mal verbo para lo que intento).
Hasta ahora no he conseguido darle continuidad a todo el cúmulo de experiencias que he estado viviendo cada vez más intensamente, pero hay algo que he podido sacar en claro con más fuerza que nunca: Estoy en un viaje que no puedo seguir ignorando.
El otro día, en una sesión de terapia, me topé diciendo que podría hablar allí de cualquier cosa menos de mis creencias espirituales, que eso era algo mío y que por decisión había preferido mantenerlo dentro mío (como si lo estuviera protegiendo de algo).
Creo que mi viaje me ha traído justo al punto contrario: al compartir, al sentirme parte, al ser-con-otros. De alguna forma, hoy no me parece tan amenazante intentar conceptualizar mis creencias, aunque las palabras no alcancen a abordar la complejidad de lo que experimento a diario. Ponerlo en el mundo me permite sentir que viajo con otros, dejarme fluir sin impedir que eso que me envuelve sea por sí mismo y se comunique.
Es una forma de comenzar. Pero también es la continuidad que no logro encontrar en otros aspectos.
junio 10, 2012
Reflexiones
Descubro que aunque no debo ni te lo merezcas, te extraño. Fuiste importante para mí, marcaste un giro que necesitaba y estuviste cuando lo necesité. He reprimido las ganas de correr a buscarte y seguir esforzándome por algo que no debo forzar... De alguna forma siento que todo está bien tal como está y en los constantes cambios de la vida comprenderé hacia donde debo ir. Contigo o sin ti. El punto es que aún faltan piezas en este cuadro, hay cosas que aún no dejan de molestarme, como si de una u otra forma el capítulo deba tener una segunda parte. Quizás es sólo un deseo, aún no lo sé.
Por otro lado, he comprendido que tan importante como ser parte de un grupo, es saber que puedo estar a solas como una decisión; que puedo hacer y ser lo que no parece formar parte de mí e ir descubriendo los caminos que deseo transitar: no a través del prejuicio, sino mas bien de la experiencia. He estado sola por mucho tiempo y me hace falta ser parte de un todo mayor, pero creo que mas allá de eso, necesito conectarme con la experiencia de ser.
Ahora me siento más fuerte para "enfrentarme" a mis sombras (aunque en verdad quiero mirarlas, conocerlas, abrazarlas...), estoy más armada para saber que en esta montaña rusa en la que estoy subida, soy capaz de volver a ponerme de pie y que hay algo dentro de mí que está despertando, creciendo, sentando bases.
Por otro lado, he comprendido que tan importante como ser parte de un grupo, es saber que puedo estar a solas como una decisión; que puedo hacer y ser lo que no parece formar parte de mí e ir descubriendo los caminos que deseo transitar: no a través del prejuicio, sino mas bien de la experiencia. He estado sola por mucho tiempo y me hace falta ser parte de un todo mayor, pero creo que mas allá de eso, necesito conectarme con la experiencia de ser.
Ahora me siento más fuerte para "enfrentarme" a mis sombras (aunque en verdad quiero mirarlas, conocerlas, abrazarlas...), estoy más armada para saber que en esta montaña rusa en la que estoy subida, soy capaz de volver a ponerme de pie y que hay algo dentro de mí que está despertando, creciendo, sentando bases.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)