No resisto, no aguanto... no soporto!!!! Y no es la presión por los pocos días que quedan para la PSU y mi incapacidad para retener las fórmulas matemáticas. Eres tú, sí tú, supervisora de Entel Call Center, tú y tus amigotas lametraseros las que tienen mis nervios por las nubes.
Eres tú, con tus comentarios sarcásticos sobre mi desempeño, con tus constantes tratos como parvularia de kinder en el contexto de 'siéntese derecha, mire hacia delante, no lea esto, no haga lo otro, no grite...', con tus sonrisas fingidas cuando necesitas alguien que cubra algún turno, con tus coqueteos con los gerentes y tus favoritismos con los homosexuales. ¡Eres tú! Con tu ineptitud y mala voluntad, con tus oídos cerrados a cualquier crítica constructiva a menos que sea un halago a tu 'buen desempeño'. Tú, con tu insensibilidad y distancia, con tu amargura y cinismo la que acabó por ganarme en esta lucha.
Me voy, con la frente bien en alto y con las ganas de volver por otra puerta, de ese recinto o de otro... donde el Servicio al Cliente sea verdaderamente el objetivo, y donde los agentes seamos Personas, Trabajadores y no estudiantes explotados por desconocer el mundo real en todo su contexto.
Me voy, te aviso... porque aún estoy con licencia, y pretendo extender mis vacaciones lo máximo posible hasta encontrar otro lugar donde pueda desarrollar todas las ganas de sentirme útil y profesional. Pero no me iré hasta recibir mi sueldo en negativo y el bono de navidad que me corresponden por soportarlos todo este año.
Me voy, con ese gusto agridulce de quien no dio una buena batalla y salió perjudicada por el sistema; quién ganó grandes momentos junto a sus compañeros de trabajo, pero se adjudicó un bonito estrés gracias al ambiente.
Me voy, y con desprecio. No de Entel, sino de aquellos que no saben ser jefes, que ascienden solamente por lamerle quien-sabe-qué al coordinador, o por amistocracia, como dijo alguien por ahí.