martes, 19 de junio de 2007

Historias de lluvia

Definitivamente no hay vista más hermosa para un día de lluvia que la Estación Ñuble, está para un lado la cordillera (nevada, blanca a más no poder e imponente como ella sola) y al otro, la ciudad iluminada por las últimas luces de la mañana. Es una vista preciosa, o al menos eso me pareció esta mañana, cuando iba rumbo a mi trabajo.

Mientras me perdía como insecto en la iluminación de la capital, me acordé de una conversación con uno de esos ángeles que tocaron mi vida una vez. Reviví aquella tarde, cuando suspendieron una de las charlas porque el embajador/cónsul/señor-importante no alcanzaba a llegar a la hora fijada y yo pesqué mis cosas y me fui a andar por ahí. Era una de esas épocas en que mi melancolía se había vuelto crónica y no conseguía ver más allá de las puntas de mis zapatos. Resulta que esta persona que les comento me siguió, y me hizo compañía un rato hasta que me decidí a volver a mi casa... Hablamos harto esa vez: sobre sueños, metas, amores, tristezas y alegrías... pero principalmente sobre luces. Extraño ¿no? Supongo que fue inducido un poco por el lugar donde estábamos (una plaza de Ñuñoa con los focos en formas medio-góticas). Él me habló sobre lo poéticos que eran ciertos lugares, sólo por iluminaciones como aquellas. Le encontré la razón, y hoy en la mañana -de haber tenido papel y lápiz- le hubiera escrito una poesía agradeciéndole el darme la posibilidad de admirar estas cosas.

La lluvia, para mí, también tiene un valor especial... he pasado demasiados momentos importantes bajo su presencia. ¿Recuerdas nuestro primer 'temporal' juntos? =P Me acaban de acosar las imágenes de ese momento y ya no puedo evitar que esta sonrisa infame se dibuje en mis labios.

Vamos, ya no sean voyeristas! Terminó el texto! xDDD
Nah. Cuéntenme... ¿tienen ustedes historias de lluvia?

4 comentarios:

Pretoriano dijo...

Historias de lluvia, muchas, buenas y malas, de cordilleras despejadas y empapadas monstrousas.

Historias de lluvia en compañía... uf, eso es otra cosa.

Elo dijo...

uuuuuuh, has tocado una fibra sensible en mi corazón
pues no podría definirme SIN hablar de lluvia (y sin música menos, pero ese es otro cuento)
para que te hagas una idea, El invierno en mi región son más de 4 meses... y comienza a llover el 20 de febrero más o menos...

Recuerdo una tarde lluviosa, y yo muy triste, me fui a pasear por la ciudad y llegué al embarcadero. Caminé hasta el final del muelle y ahí me quedé bajo el paraguas, mirando el horizonte de nubes y el sonido de las gotas en el agua...
sniff...
no hay sonido más relajante!!

un beso!

y pásate por mi blog...

Maga dijo...

Tengo historias pero..como que no quiero contarlas ahora :$ Fuiste una de las pocas que se dio cuenta de mis lineas en los comentarios...de que no estaba bien asi que paso a dejarte un abrazote cálido invernal deseandote un feliz comienzo de invierno :)!

Y@ny dijo...

Que lindo lo que escribiste, me identifiqué con eso de "melancolía crónica"... a veces suelo estar asi.
La lluvia, me encanta!!! no hay cosa que me agrade mas que la lluvia, sentirla, escucharla, olerla, mira si puedes pasa por mi blog lee donde dice "BIENVENIDO INVIERNO".
Historias de lluvia tengo una... un día lluvioso cuando tenía casi tu edad, andaba paseando con un pololo y nos pilló la lluvia, como es mi debilidad, fue lo mas romántico mojarme y sentir la lluvia sobre mi tomada de su mano... todo lindo pero al llegar a casa el reto de mi mamá hizo que jamás olvidara ese día jajajaja