Hoy, las lágrimas empañaron mis ojos, mientras intentaba calmar las ansias de mi ser de estallar cual bomba de tiempo.
Hoy, mordí mis labios con tal fuerza que una gota de sangre brotó de ellos y me recordó que estoy viva.
Hoy, mientras luchaba contra mis ganas de morir… recordé mi promesa y preferí callar.
Entre mil votos de silencio y pactos con la vida misma, suspiré y dejé que aquél deseo se esfumara con la fría brisa otoñal.
Caminé un paso más hacia el abismo, acariciando la mano de la Muerte… mientras ella clavaba sus uñas en mi piel, marcándome como su posesión.
Así, esclava de aquél yugo mortuorio… vencí al deseo mismo de ver mi cabeza rodando escalera abajo, y me propuse tan sólo congelar mi alma cuál vástago vampiro.
Así, cuestionando cada uno de mis sueños sentí que moría en vida… y que no importaba.
Así, mancillada por el dolor ajeno tallé mi pecho con el Escarabajo Dorado y mi Voluntad cayó de rodillas al piso:
Cabeza baja, mirada perdida… y una última palabra “sálvate”.
- Imadia / 10.05.05
Me encontré con este texto limpiando mis documentos, lo creí apropiado para este momento de sequía creativa.
Necesito fuerzas.